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jueves, 5 de diciembre de 2019

Sur




Todo cuanto hemos pasado

se revela hoy bajo esta luz

y a la mar se va alejando

siempre que huyo me dirijo al sur.

Nacho Vegas

martes, 15 de diciembre de 2015

2015, eyes to the wind...


I was sailin' down here on the wind
When I met you and I fell away again
Like a train in reverse down a dark road
Carrying the whole load
Just rattling the whole way home

El año nació entre incógnitas, brumas y fantasmas, demasiadas cosas sin cerrar de años anteriores. Demasiadas posiciones abiertas, con los riesgos que conlleva. El año nació en Asia, entre corrientes de agua y feng shui arquitectónico, con la perspectiva que te da viajar y estar lejos de casa. 2015 empezó en un una bahía, inmensa, con rascacielos tocando el cielo, y andamios de bambú que recordaban que lo débil y lo fuerte son conceptos relativos.

La vuelta a casa hizo que desaparecieran las nieblas y nos enfrentásemos a nuestras rutinas, enfilamos las mismas avenidas que nos dirigían a los mismos sitios. Me acerqué a buscarla a su portal, estaba hecha un manojo de nervios, no estaba contenta, intentaba huir para llegar al mismo sitio, la acerqué al aeropuerto. De camino me preguntó que si no me daba miedo que se enamorase de otro, dije que no. Nunca me dio miedo eso, al final uno es quien decide escribir su destino. Y siempre fui incapaz de mentirme a mi mismo.


El invierno fue lento y pesado, frio y largo como todos los años. Rutina, trabajo, montañas y traviesas. Alguna fiesta, alguna comida. Pero no dejó mucho de sí. Conversaciones en ese ático de cristal, blablababla. Nada definido. Como una lenta espera a que empezase la acción. Volví a la montaña. Aquella fue nuestra última fondue, bajando a Médran comimos en Chez Dani. El día había sido malo, poca visibilidad y las montañas tenían un cierto aire siniestro -"ese cielo, aún tan negro, que es nuestro cielo"-. Pedimos una botella de vino. Había pasado el tiempo, ya no éramos esos dos niños gamberros que se buscaban en las discotecas, el desenlace se acercaba. El decorado era el mismo, una montaña inmensa. Dos personalidades a medida. En parte era tan único como cuando empezamos. Nos mirábamos y nos reíamos. Con mas miedos que otros inviernos, con esos muros de silencios que tantas veces nos impedían contarnos lo que de verdad nos preocupaba. Luego nos peleamos, como siempre. Volvimos a dejar todo apostado al destino.

Have you fixed your eyes to the wind?
Will you let it pull you in again?
On the way back in?
I’m a bit run down here at the moment
Let me think about it babe
Let me hold ya

Hasta ese día, quizás el día mas importante del año. Me estaba yendo de Madrid cuando pensé, no lo hagas, no hay por qué. Pensé que lo acertado era quedarme. Hablar. Entender ese muro entre nosotros. Fue una intuición como pocas veces la he tenido. Como si algo se hubiese desbloqueado en mi. Alguien que soplaba en tu oído, juégatela valiente.

Pero todo estalló, como una bomba nuclear que eclosionó dentro de mi cerebro. Nunca me encontré tan fuera de juego. Fue radical y violento. Fue innecesario. Pero al mismo tiempo fue algo autentico y puro. Un naufragio en noche cerrada contra unos acantilados tan altos que las nubes no dejaban que asomase un rallo de sol. Volví a mis noches eternas, pensando en como podía haber llegado ahí. Que estaba tan mal dentro de mi como para haber llegado a ese sitio. Y sin embargo supe que ahí quedaba una etapa. Que había algo que se había cerrado para siempre.

"Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos"

No sé como me levanté, no sé ni siquiera si me conseguí levantar. Los días volvieron a ser eternos, el reloj remaba constantemente contra mí. En días como esos entendí la generosidad de la amistad. Deuda que no me quedan días por vivir para poder pagar. Si no me hubiese encontrado con esa canción y esas líneas de Pessoa pienso que no habría tenido forma de sobrevivir. Volvia a ellas cada vez que flaqueaba. Puse todo mi empeño en olvidarte, como si fueses un recuerdo que ahogas en el mar y que hace esfuerzos por salir a la superficie. Mi fuerza mental consiguió acabar con ello, dejaste de patalear y vi como finalmente te hundías en el mas oscuro de los océanos.


A partir de ahí se abrió una nueva vida, completamente virgen, en que no tenía herramientas que utilizar, todo era nuevo en mi. La primavera me arrancó una sonrisa, el sol nos ofreció de nuevo la vida. Empecé a correr de verdad, entre campos de trigo, encinas, acantilados, jardines franceses y bahías infinitas. Volví a nacer. Conseguí que murieses dentro de mi. Entendí que todo estaba en mi cabeza y que todo era mucho más sencillo de lo que yo lo pintaba.

Me volví a reír. Y en cuanto entendí eso fui capaz de volver a mirar. Y entonces apareció ella, era rubia, con ojos grandes y una lengua mordaz, rápida como un rayo, una bruja moderna llena de cicatrices en el alma y una huella de abandono. No pude si no invitarla a cenar. Ella advirtió mi debilidad y me machacó, me golpeo como nadie lo había hecho nunca. Era un espejo que me ensañaba mis miserias. Y yo ahí, hecho polvo y buscando más dolor. Cuanto más golpeaba mas me levantaba. Fue mi sparring. Durante dos meses. Día y noche. Solo interrumpido por momentos de placer, para perdernos y fundirnos. Mi alma echa trizas le estaban dando pimienta y sal a granel. Al cabo de dos meses tenia la cara magullada y el alma nueva. Me había dado cuenta de todas mis mentiras. Me había quedado completamente a la intemperie. Elevado, consciente de todos mis errores y cada vez mas abocado al silencio.


Un día andando por la playa comprendí que el alumno se había graduado y que el curso intensivo de formación vital había acabado. Yo no era capaz de seguir ese entrenamiento. Había aprendido todos los trucos y yo no era capaz de desactivar esa maquina de pensar. Ella, una persona increíble solamente había cometido un error: empujada por su propia supervivencia había permitido que su inteligencia interfiriese con su felicidad. Había llegado de manera sincera, había recibido ese nuevo bautismo, pero había sido todo tan profundo que algo me dijo en mi que ese mar no sería mi mar. Que era una etapa en el camino, que nunca me olvidaría de ella y que en cierta forma era parte de mi. Nunca encontraré la forma de agradecerle todo lo que había hecho por mi.

There’s a cold wind blowing down my old road
Down the backstreets where the pines grow
Where the river splits the undertows
But I’d be lying to myself if I said that I didn’t mind
Leave it hanging on a line
Lost inside my head
Is this the way I’ll be denied, again?
So I'll set my eyes to the wind
But it won’t be easy
To leave it all again
Just bit run down here

El otoño volvió a aparecer doblando la esquina. De manera pausada, sin imprevistos. Era la primera vez que estaba preparado para una batalla que preveía larga, y sin embargo estaba contento. Por primera vez en muchos años lo veía todo de una manera optimista, todo era normal. Había conseguido cambiar los hábitos, olvidarme de mis corazas, desaprender mis rutinas. Por primera vez en muchos años era una persona normal.

There's just a stranger
Living in me

Y un día cualquiera, después de muchas bodas, de muchas noches eternas, apareciste tú. Estabas sola bailando. Con una falda ceñida a tu cuerpo y un top azul. Subida en unos tacones de infarto. Estabas asustada, tenías un ataque de pánico de tener que estar ahí dando la cara. Y sin embargo estabas guapísima. Con el pelo sobre tu cara que te caía en ondas. Tus ojos rasgados, y un labio fino que no sonreía. Viste en mi protección, al león que te haría distraerte. Y no nos pudimos separar. Bailamos como si el mundo se fuese a acabar, bebimos como si no quisiéramos recordar nada de lo que pudiese pasar. Al cabo de seis horas te vinieron a buscar, como si fueses una cenicienta y nuestro pequeño hechizo se fuese a romper. Te acompañé al coche, y cuando ese viejo BMW se perdía de vista me volví, miré al cielo y vi esa luna que tantas veces me había sido esquiva. Te habías llevado una parte de mi.

As you set your eyes to the wind
And you see me pull away again
haven't lost it on a friend
I'm just bit run down here at the moment
Yeah, I'm all alone here
Living in darkness



Y así se va acabando el año, con los ojos mirando al viento y yo refugiado otra vez en esta chimenea. Con el mundo interior en calma. Siendo yo mismo por primera vez en años. Habiendo dejado por fin atrás mis años malditos. Con la ilusión de las pequeñas cosas y a la vez una fuerza interior que ya no recordaba. Sin poderme cansar de mirarte. Desarmado con tu sonrisa, con tu forma de tocarme el pelo y de darme un beso que mataría al mismísimo diablo. Con la sensación de que un nuevo mundo nace y que todo está por llegar. Qué todo llegará donde tenga que llegar, a su ritmo, un ritmo que por primera vez yo no quiero controlar. Un nuevo despertar, una nueva forma de expresión. Un mundo en el que poder por fin desplegar todo nuestro poder.


Only the shallows know themselves.


martes, 10 de febrero de 2015

California Stars

Una noche de lluvía cruzada en La Riviera, Jeff Tweedy llevaba dos horas tocando la guitarra encima del escenario. A las 11 en punto empezó a tocar California Stars, una versión de Woody Guthrie. Impecable. Nos permitió volver a casa andando, la lluvía había cesado, y la luna llena asomaba sobre los tejados de los viejos caserones de la calle Segovia, la canción se nos repetía elevándonos hacia ese cielo, que aún tan negro, es nuestro cielo.


I'd like to rest my heavy head tonight
On a bed of California stars
I'd like to lay my weary bones tonight
On a bed of California stars

I'd love to feel your hand touching mine
And tell me why I must keep working on
Yes, I'd give my life to lay my head tonight
On a bed of California stars

I'd like to dream my troubles all away
On a bed of California stars
Jump up from my star bed and make another day
Underneath my California stars

They hang like grapes on vines that shine
And warm the lover's glass like friendly wine
So, I'd give this world
Just to dream a dream with you
On our bed of California stars

I'd like to rest my heavy head tonight
On a bed of California stars
I'd like to lay my weary bones tonight
On a bed of California stars

I'd love to feel your hand touching mine
And tell me why I must keep working on?
Yes, I'd give my life to lay my head tonight
On a bed of California stars

I'd like to dream my troubles all away
On a bed of California stars
Jump up from my star bed and make another day
Underneath my California stars

They hang like grapes on vines that shine
And warm the lover's glass like friendly wine
So, I'd give this world
Just to dream a dream with you
On our bed of California stars

Till, I'd give this world
Just to dream a dream with you
On our bed of California stars

jueves, 8 de enero de 2015

De vita beata - En el XXV aniversario de la muerte de JGB



En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

Jaime Gil de Biedma (1966). 
Como homenaje en el 25 aniversario de su muerte


lunes, 7 de julio de 2014

¡is Kirós!

Escudo de los Marqueses de Argüelles - Ribadesella
"A propósito del apellido Quirós, recordamos haber leído en un genealogista que el primero que lo llevó fue un soldado griego llamado Constantino, el cual en una batalla contra los moros, allá por los años de 846, viendo en peligro de caer del caballo al rey don Ramiro voló en su socorro, gritando ¡is Kirós! ¡is Kirós! (¡tente firme!, ¡no te rindas!), y ayudando al rey a levantarse diole sus armas y caballo. El monarca quiso que en memoria de la hazaña tomase el apellido de Quirós, dándole por divisa escudo de plata y dos llaves de azur en aspas, anguladas de cuatro rosas y cuatro flores de lis, un cordón en orla, y en una bordura este mote: Después de Dios, la casa de Quirós. El solar de la familia se fundó en el castillo de Alba, en Asturias, después del matrimonio de Constantino con una hija de Bernardo del Carpio. Cuando la conquista de Granada, hubo un Quirós tan principal y valeroso que los Reyes Católicos lo llamaban el rey chiquito de Asturias."

Ricardo Palma - "Tradiciones Peruanas"

lunes, 9 de junio de 2014

La hora de los unicornios



La versión oficial de la historia española idealiza la II República y considera su final como un tren que se perdió, yo sin embargo creo que España perdió su tren en 1931. Todos fueron dejando de lado al Rey. Cansados de la estabilidad, hartos de las instituciones y siendo incapaces de reformarlas. Todos se lanzaron a abrazar una república, como si el hecho de cambiar de sistema fuese a solucionar todos los problemas de golpe. La II República nunca habría llegado si la derecha republicana no le hubiese dado la espalda a Alfonso XIII. Pero se la dio, empezando por Marañón, Ortega y Pérez de Ayala, continuando con Alcalá Zamora y con el General Sanjurjo.

Hasta que lograron que un Rey mayor, con un Príncipe de Asturias enfermo, y sin el apoyo de los suyos no le quedase otra opción que coger el camino de Cartagena. Y tuvieron II República, pero fracasó porque los partidos que la fundaron no tuvieron apoyo de los votantes y los partidos de izquierda (PSOE, Comunistas y Anarquistas) sólo la aceptaban como una etapa intermedia anterior a la declaración de su sistema totalitario. No existían demócratas en España en 1931.

Para España hubiese sido mejor que el Rey no se hubiese marchado en Abril de 1931, que una regencia hasta la mayoría de edad de Don Juan hubiese dado paso poco a poco a un régimen democrático, una evolución parecida a lo que sucedió en Inglaterra, que de ley a ley fue reformando su sistema liberal hasta hacerlo democrático, con las mismas tensiones que fagocitaron España pero ellos fueron capaces de ir integrando los extremos.

En ese supuesto España no hubiese tenido una Guerra Civil y habría sido neutral en la segunda guerra mundial, habiendo abrazado a Europa desde su refundación en 1945. Pero esto no fue así, Alfonso XIII creyendo seguir el sentido mayoritario de su pueblo decidió marchar al exilio, intentando evitar que se derramase por su nombre una gota de sangre. Pero los españoles estaban ya endemoniados.

¿Y donde se quedaron los monárquicos? Donde se habían quedado siempre, por un lado apartados de las instituciones y por otro dando la batalla. Unos marcharon al exilio con su Rey, otros se quedaron en España defendiendo a Alfonso XIII en las Cortes Constituyentes de 1931. Porque los monárquicos creían en esa España eterna y no les importa desvivirse por ella.

Cinco años tardó la II República en ser un disparate, sin dejar otra salida que la sublevación que acabó en una Guerra Civil. Los monárquicos acudieron en tromba, empezando por el conde de Barcelona, todos sabían que el comunismo era la anti España y que no consentirían su victoria. Ganada la guerra pretendieron que la reconciliación entre los españoles no hubiese tardado tanto tiempo, que a Franco nadie le nombró ni le dio autoridad para quedarse.

Muerto Alfonso XIII llegó el manifiesto de Lausane, y los monárquicos se apartaron de sus cargos bajo petición de Don Juan. A los monárquicos les espantaba la figura de Franco, siempre le agradecieron su papel en la guerra y el haberla ganado, pero les espantaba que entrase bajo palio en las iglesias, que nombrase obispos y que se instalase en los Palacios Reales. Sus alianzas internacionales y su hambre de poder le hicieron imposible enganchar con el final de la II Guerra Mundial y que hiciera a España perder el tren de Europa.

Los monárquicos siempre le hicieron el feo, ellos querían que España fuese parte de Europa y que fuera gobernada por la monarquía de todos. Franco lo sabía y sometió a la Institución y a la figura de don Juan a una calumnia sin precedentes, aunque el sabía que era el único camino que podía tomar España y por eso la restauró, aunque a su muerte y en el nombre del Príncipe Juan Carlos.

La larga marcha a la restauración duró 44 años, los monárquicos siempre estuvieron ahí, estuvieron en la boda de don Juan en Roma en 1935, acudieron todos a Atenas en 1968 a la boda de don Juan Carlos y Doña Sofía. Y acudían a Estoril siempre que podían, en turnos para acompañar a don Juan en su exilio. Y para que el entonces Príncipe se sintiese acompañado en Madrid. Cómo cuando se bautizó al Príncipe de Asturias, próximo Felipe VI, en Madrid y la duquesa de Alba dio una recepción en Liria para que los españoles pudieran besar la mano a la Reina Victoria Eugenia. Los monárquicos siempre fueron generosos, dejaron casas, coches, fincas, fiestas, sabanas, porque para ellos España y la Monarquía eran más que un compromiso, era una forma de vida, un ideal que daba sentido a todo lo demás. Sin esperar nada a cambio. 

Y finalmente murió Franco, Juan Carlos fue proclamado Rey, y todos fueron felices. La larga espera había terminado. La gente lloraba y se acordaba de lo que hubiesen disfrutado todos esos monárquicos a los que no les dio tiempo a ver a su Príncipe como Rey de todos los españoles. La palabra sacrificio cobró significado en la figura de don Juan y en la renuncia del año 77.

Pero la monarquía que se restauró fue muy diferente a la que los monárquicos esperaban, fue una monarquía de simbología franquista, más cercana a la derecha republicana de Miguel Maura que a la tradición española. Ni siquiera permitieron a don Juan hacer renuncia del legado histórico de su familia en el Palacio Real. Y quizás ese fue el gran acierto del Rey, mucho mas que su papel en el 23 de Febrero. Su éxito fue ganarse a la gran masa franquista, tanto de izquierdas como derechas que configuraba España en 1975.

Los españoles habían disfrutado de 40 años de paz y prosperidad gracias al General, y aunque estéticamente la parafernalia franquista diese grima el Rey no se apartó nunca mucho de la línea trazada. Sin ir más lejos en el video de su abdicación, el último acto importante de su reinado, se podía ver detrás un mueble de madera que parecía sacado de cualquier piso del ensanche madrileño de los años 50's.

Así que después de llevar toda la vida poniendo verde a Don Juan y al Rey empezaron poco a poco a cambiar, toda esa elite franquista que había sido la clase dirigente durante tantos años fue mudando de piel bajo el liderazgo de don Juan Carlos. Aceptaron la democracia, abrazaron Europa y siguieron prosperando.

España había cambiado mucho y el viejo perfume de Alfonso XIII sólo se olía en algún viejo caserón de Madrid. En el reinado de Juan Carlos I ha habido escasos momentos para la nostalgia y casi todos motivados por don Juan, como cuando trajeron los restos de Alfonso XIII al Escorial o su propia muerte en 1993 y las colas que se formaron en palacio para verle. El Rey no recuperó ninguno de los síntomas históricos de la Monarquía, nunca recibió a todas esas familias que durante años pagaron sin ningún interés el exilio de la Familia Real. El Rey se consolidó como cualquier familia de éxito de las de entonces, con un chalet y veraneando en el Mediterráneo. 

Y entonces los monárquicos se empezaron a sentir unicornios, como personajes Proustianos, fuera de época y en extinción, porque lo que había sido para ellos un sentido de vida, el deber mayor y su obligación fue perdiendo poco a poco sentido. Por eso la abdicación tiene tanto de final de época, la abdicación de Don Juan Carlos pone fin al largo siglo XX español, que arrancó en 1898 con la perdida de las últimas colonias y acaba en la abdicación de don Juan Carlos.

Y por ello la abdicación no ha podido si no despertar entre los unicornios la nostalgia de lo que ha sido durante siglos un estilo de vida. Un deber por encima de cualquier cosa, una forma de entender España. La lucha ha merecido la pena y España ha recuperado su sitio en el mundo. Con mil frentes abiertos y el abismo cerca no queda si no unirse al espíritu de don Juan y gritar con él:

Majestad por España, 
todo por España 
¡Viva España! 
¡Viva el Rey!

miércoles, 2 de abril de 2014

El dandismo por Baudelaire (II)

Feria de Jerez de la Frontera, refugio del dandismo español 
Se hagan llamar refinados, increíbles, bellos, leones o dandis, todos proceden de un mismo origen; todos participan del mismo carácter de oposición y de rebeldía; todos son representantes de lo que hay de mejor en el orgullo humano, de esa necesidad, demasiado rara entre los de hoy, de combatir y destruir la trivialidad. De ahí nace, en los dandis, esa actitud altanera de casta provocadora, incluso en su frialdad. El dandismo aparece sobre todo en las épocas transitorias en las que la democracia no es todavía todopoderosa, en las que la aristocracia sólo está parcialmente vacilante y envilecida. En la confusión de esas épocas algunos hombres desclasados, hastiados, desocupados, pero todos ricos en fuerza natural, pueden concebir el proyecto de fundar una especie nueva de aristocracia, tanto más difícil de romper cuanto que estará basada en las facultades más preciosas, las más indestructibles, y en los dones celestes que el trabajo y el dinero no pueden conferir. 

El dandismo es el último destello de heroísmo en las decadencias; y el tipo del dandi encontrado por el viajero en América del Norte no invalida en manera alguna esta idea: pues nada impide suponer que las tribus que llamamos salvajes sean los restos de grandes civilizaciones desaparecidas. El dandismo es un sol poniente; como el astro que declina, es soberbio, sin calor y lleno de melancolía. Pero, ¡ay! la marea creciente de la democracia, que invade todo y que nivela todo, ahoga día a día a esos últimos representantes del orgullo humano y derrama odas de olvido sobre las huellas de esos prodigiosos mirmidones. Los dandis se hacen cada vez más raros entre nosotros, mientras que entre nuestros vecinos, en Inglaterra, el estado social y la constitución (la verdadera constitución, la que se expresa por las costumbres) dejarán todavía largo tiempo un lugar a los herederos de Sheridan, de Brummel y de Byron, si es que se presenta alguien digno de ellos.


Charles Baudelaire - El pintor de la vida moderna

lunes, 31 de marzo de 2014

El dandismo por Baudelaire (I)

Jep Gambardella en una imagen de La Gran Belleza 
El hombre rico, ocioso, y que, incluso hastiado, no tiene otra ocupación que correr tras la pista de la felicidad; el hombre educado en el lujo y acostumbrado desde su juventud a la obediencia de los demás hombres, aquel en fin que no tiene más profesión que la elegancia, gozará siempre, en todas las épocas, de una fisonomía distinta, completamente aparte. El dandismo es una institución vaga, tan extravagante como el duelo; muy antigua, ya que César, Catilina, Alcibíades, nos ofrecen tipos deslumbrantes de ella; muy general, ya que Chateaubriand la ha encontrado en los bosques y en las riberas de los lagos del Nuevo Mundo. El dandismo, que es una institución al margen de las leyes, tiene leyes rigurosas a las que están estrictamente sometidos todos sus súbditos, sean cuales fueren por lo demás la fogosidad y la independencia de su carácter. Los novelistas ingleses han cultivado, más que los otros, la novela de high life, y los franceses que, como el Sr. de Custine, han querido escribir especialmente novelas de amor, han tomado primero la precaución, muy juiciosamente, de dotar a sus personajes de fortunas lo bastante grandes para pagar sin vacilación todas sus fantasías; a continuación los han dispensado de toda profesión. Estos seres no tienen otra profesión que la de cultivar la idea de lo bello en su persona, satisfacer sus pasiones, sentir y pensar. Poseen así, a su antojo y en gran medida, el tiempo y el dinero, sin los cuales la fantasía, reducida al estado de sueño pasajero, apenas puede traducirse en acción. Es desgraciadamente muy cierto que, sin el ocio y el dinero, el amor no puede ser más que una orgía de plebeyo o el cumplimiento de un deber conyugal En vez de un capricho ardiente o soñador, se convierte en repugnante utilidad. 

Si hablo del amor a propósito del dandismo, es porque el amor es la ocupación natural de los ociosos. Pero el dandi no tiene el amor como fin especial. Si he hablado de dinero, es porque el dinero es indispensable para las personas que hacen un culto de sus pasiones. Pero el dandi no aspira al dinero como algo esencial; un crédito indefinido podría bastarle; abandona esta grosera pasión a los mortales vulgares. El dandismo no es siquiera, como muchas personas poco reflexivas parecen creer, un gusto desmesurado por el vestido y por la elegancia material. Esas cosas no son para el perfecto dandi más que un símbolo de la superioridad aristocrática de su espíritu. Igualmente, a sus ojos, prendados ante todo de la distinción, la perfección del vestido consiste en la simplicidad absoluta, que es en efecto la mejor manera de distinguirse. ¿Qué es pues esta pasión que, convertida en doctrina, ha hecho adeptos dominadores, esta institución no escrita que ha formado una casta tan altiva? Es, ante todo, la necesidad ardiente de hacerse una originalidad, contenida en los límites exteriores de las conveniencias. Es una especie de culto de sí mismo, que puede sobrevivir a la búsqueda de la felicidad que se encuentra en otro, en la mujer, por ejemplo; que puede sobrevivir incluso a todo aquello que llamamos ilusiones. Es el placer de sorprender y la satisfacción orgullosa de no sorprenderse nunca. Un dandi puede ser un hombre hastiado, puede ser un hombre doliente; pero, en este último caso, sonreirá como el lace de demonio bajo la mordedura del zorro. 

En ciertos aspectos, el dandismo limita con el espiritualismo y el estoicismo. Pero un dandi nunca puede ser un hombre vulgar. Si cometiera un crimen, es posible que no cayera en desgracia; pero si ese crimen proviniera de un origen trivial, el deshonor sería irreparable. Que el lector no se escandalice de esta gravedad en lo frívolo, y que recuerde que hay grandeza en todas las locuras, fuerza en todos los excesos. ¡Extraño espiritualismo! Para aquellos que son a la vez sacerdotes y víctimas, todas las complicadas condiciones materiales a las que se someten, desde el arreglo irreprochable a todas las horas del día y de la noche hasta las pruebas más peligrosas del deporte, no son sino una gimnasia adecuada para fortificar la voluntad y disciplinar el alma. En realidad, no me equivocaba del todo al considerar el dandismo como una especie de religión. La regla monástica más rigurosa, la orden irresistible del Viejo de la montaña que ordenaba el suicidio a sus discípulos embriagados, no eran más despóticos ni más obedecidos que esta doctrina de la elegancia y de la originalidad, que impone, ella también, a sus ambiciosos y humildes sectarios, hombres frecuentemente llenos de fogosidad, de pasión, de valor y de energía contenida, la terrible fórmula: 
Perinde ac cadaver!

Charles Baudelaire - El pintor de la vida moderna

lunes, 17 de febrero de 2014

El Salitre


Dicen que amainó la tormenta,
trataremos de dormir.
En nuestros pies, yodo y vendas
recuerdan el camino.
Y tú quieres saber si al despertar,
calaos hasta los huesos,
algo habrá podido cambiar,
y yo no quiero mentir.

Llegando aquí, ¿qué más nos puede pasar?
Podemos ir y preguntarle a la mar
para que nos responda con rugidos,
para que nos diga la verdad.

Y si ha salido el sol y no, no es para los dos,
dime ¿para quién?
O si hoy no sopla el viento por los dos,
entonces ¿por quién?
¿Cómo puedo yo quererte bien
si soy mi propio enemigo?
¿Y cómo recomenzar
cuando hay tanto ayer aquí, en mí?

Y ahora di, ¿qué más nos puede pasar?
Podemos ir y preguntarle a la mar
para que nos responda con rugidos,
para que nos diga la verdad.

Y te podrán decir que en el amor
ha de haber un vencido,
que en el amor
ha de haber un vencedor.
Pero óyeme, yo estuve allí
y sé que no hay más que supervivientes.
Deja que hablen, que yo prefiero oír
las cosas de la mar.
Llegando aquí, ¿qué más nos puede pasar?
Podemos ir y preguntarle a la mar.
Y ahora di, ¿qué más nos puede pasar?
Podemos ir y preguntarle a la mar
para que nos responda con rugidos
y nos diga la verdad,
y sobretodo para poder
avanzar bajo el mismo sol ardiente
con los juicios que aún nos quedan por perder,
con el salitre adherido a nuestra piel,
como Jonás en las entrañas del gran pez,
con algas y con piedras,
con toda el agua que tragamos al nadar,
con las mentiras sobre las que tuve la osadía de jurar.
Yo jugué a ser malo y di de bruces con el mal.
Jugué a ser malo y di de bruces con el mal.
Que me perdone el capitán Ahab,
que me perdone.

Dicen que amainó la tormenta...

El Salitre - Nacho Vegas - Cajas de música difíciles de parar


miércoles, 25 de diciembre de 2013

2013 o el año de Sisifo



El año de sisifo como paradigma de los sueños imposibles. Amores circulares, nuevas oportunidades, un paseo por via montenapoleone en plena primavera, los amantes del círculo polar. Tardes eternas en la terraza, un paseo por la playa de Cortadura mirando a América, un parque perdido en mitad de ginebra. Ilusiones rotas, amores imposibles. Lagrimas de cocodrilo, magnolias como ilusiones. Fugacidad del instante, noches eternas de lunas llenas. Pienso en errores, en lo cobarde del ser humano, en huidas en plano largo. Cuando pienso en 2013 pienso en el mito de Sísifo, en la incapacidad de amar sin salir quemado. En la maldición de subir una piedra para que esta siempre caiga rodando.

martes, 13 de agosto de 2013

Michi Panero por Andrés Trapiello

"De su vida se podría escribir un relato tolstoniano, o mejor aún, chejoviano: su padre, su madre, la muchacha que lo crió cuando era niño (la misma que lo asistía en estos últimos meses llevándole algunas tarteras con comida a su casa y lavándole la ropa), sus hermanos, uno loco y otro, perdido. Y ver la que fue la casa de tus padres, tu propia casa, convertida en un museo vacío (lo vendieron todo o dejaron que se lo llevaran los traperos, la correspondencia de entre su padre y su madre cuando eran novios, manuscritos suyos o de sus amigos, cartas de estos, todo malvendido o tirado directamente a la basura; del padre no quedan mas que cenizas) y él mendigando el puesto de ujier, como uno de aquellos aristócratas rusos a los que los bolcheviques se complacían en emplear en las que fueron caballerizas de sus propios palacios. Cuando iban a desahuciarle de su piso de la calle Ibiza, el de sus padres también, no se tomó la molestia de mirar en los revueltos de cajones de armarios y cómodas, convencido de que nada de aquello le concernía. Una vez quiso que yo le catalogara los restos del naufragio. No lo hice. ¿Por qué? Acaso era el tonel de Diógenes, y ver la decadencia de un hombre que había decidido acabarse cada día me resultó insufrible, y le dije que no. Era una buena persona, me consta, destruida no tanto por la vida que llevó, que también, sin por las propias fantasías que pensaba le iban a llevar a otra clase de vida, no sé cuál. Se fue quedando cada vez más solo, tal vez porque nunca necesitó de veras a nadie, y cuando se dio cuenta de esto, ya era tarde. Fue tarde incluso para contarlo, como tal vez quiso hacer: sus memorias. Es verdad que cuando se puso a escribirlas por consejo de uno, no tenía fuerzas, según me dijo. Pero hoy creo que su deseo de hacerlo no tenía tampoco demasiada consistencia, como cuando un niño sueña con aprobar un examen mirando por la ventana después de cerrar un libro que ni siquiera ha abierto."

Andrés Trapiello describiendo en su salón de pasos perdidos la muerte de Michi Panero en marzo de 2004. 

Misería y Compañía (2012). Editorial Pre-Textos.

jueves, 20 de junio de 2013

Don Juan de Borbón, 100 años después

Hoy es el C aniversario del nacimiento de don Juan de Borbón. Nació en el Palacio de La Granja el 20 de Junio de 1913.

Entrevista  a don Juan de Borbón en 1982


Y un  documental sobre su figura


viernes, 14 de diciembre de 2012

2012 - Nuevos planes, idénticas estrategias


El año no da más de sí... con varias semanas todavía por delante uno sabe que poco más vamos a rascar. Como esos exámenes en que comprendes que por más que te quedes sentado y releas tu texto no vas a ser capaz de poner mucho más. Escuchando a Sinatra, con una botella de vino abierta y la chimenea encendida te vuelve a atrapar esa vieja sensación de nostalgia navideña. Otro año se acaba e intentas hacer balance. Después de la batalla, la tranquilidad, sin saber de qué lado quedó la pelota. El vino es un bálsamo que te da siempre una pequeña lucidez. Aunque quizás el verdadero bálsamo sea escribir como vía de escape de ser lo que somos, poder imaginar mundos o realidades que sólo existan en nuestra cabeza y que se adapten mejor a tus expectativas.

Este blog nació del desamor. Si no hubiera sido por una rabia que me arrasaba el cuerpo no habría empezado a publicar, luego se fraguó en el desencanto, en una primavera en Londres dentro de una caja de cerillas frente a un pub, entre pintas de cerveza y jarras de Pimms, en un verano londinense que se confundía con la primavera. Un tirar textos metidos en una botella al mar de internet.

¿Y qué queda de este 2012? el recuerdo de un concierto de Nacho Vegas con el Palacio Real de fondo, un atardecer cumpliendo años viendo la puesta de sol por encima de África, conversaciones eternas en un ático de cristal, una tormenta de verano, un taxi que se derretía en dirección a Esplugas, chimeneas, amanecidas, una barrica de vino, un libro de memorias de Umbral, un vinilo a medio arreglar, una noche de julio llorando como un niño, tardes mágicas en Ylletas, la emoción de ser publicado, el recuerdo de cuatro amigos tras una fiesta que daba por terminado el verano, Jerez de la Frontera camino de Sanlúcar, gritar viva España en Barcelona, una carta de amor que se quedó en un cajón.

Un año en que tuve que volver a ver la mirada del adiós, esa mirada de una mujer cuando en una relación a ella no le queda nada y sin embargo tu estas allí mirando un gintonic medio lleno. Esa mirada que me había prometido no volver a ver y a la que me tuve que volver a enfrentar. Esa vez si, por última vez. Quizás madurar consista en comprender de una vez que por mucho que estés rodeado la única palabra que vale es la tuya.

Queda el gamberrismo como forma de vida, las mismas ambiciones de siempre. Bebiéndonos la vida, aprovechando cada día y apostando por mundos imposibles. Utilizando cañones a nuestra disposición pare pelear guerras hace mucho tiempo perdidas. Dibujando nuestro pequeño universo. Absorbiendo información por todos los poros. Vidas cruzadas, un libro a la semana, una amante al mes, un proyecto al año. Queda seguir apostando por uno mismo, buscar tu propio lenguaje, poder escribir tu vida de forma acorde con tu realidad. Dando siempre vueltas en círculo hasta que quede un poema que merezca ser leído.

Queda todo por vivir, con la ilusión que tiene saber que las cosas de verdad merecen la pena ser luchadas. Que las cosas importantes nunca son sencillas. Que te caerás cien veces antes de levantar algo que merezca ser tenido en cuenta. Que seguirás viendo amaneceres pensando que eres inmortal, que tus mejores líneas te vendrán en un vagón de tren. Que ahí fuera hay 150 autores que conocer y mil libros por leer. Mil valles por conocer y mil montañas por escalar.

"Tracé un ambicioso planconsistía en sobrevivir"


lunes, 3 de diciembre de 2012

IF


IF you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:

If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'

If you can talk with crowds and keep your virtue,
' Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!

Richard Kipling

miércoles, 24 de octubre de 2012

Le Silence - Alexis de Redé

Alexis de Rede and the duke of Windsor
"I dislike fervour and enthusiasm. I do not like noise. Very often, I remain silent, for silence has it's own dignity. I listen for the nuances that stir behind the Babylon of general conversation. I relish comfort, style and luxury. I dislike men whose socks are so short that when they cross their legs, they expose flesh. I dislike men who do not wear white shirts in the evening. Many such things I dislike. I do not mind being distanced from the world. You could say that I prefer it. I am protected from the outside world, and this will not change. My senses are acutely tuned to the objects d'art that I have collected and with which I live. My great pleasure is to see such objects in the great museums and the houses of other collectors."  

Alexis von Rosenberg, Baron de Redé

viernes, 31 de agosto de 2012

Casanova Gatopardiano


"Bastante rico, dotado por la naturaleza de un físico imponente, jugador decidido, manirroto, gran hablador siempre mordaz,  nada modesto, intrépido, mujeriego impenitente, dispuesto a suplantar a los rivales y aficionado únicamente a la compañia que me divertia, solo podia ser odiado. Siempre presto a dar la cara, creía que todo me estaba permitido, pues el abuso que me irritaba me parecía hecho para ser atropellado" 
Historia de mi vida, Giacomo Casanova

En honor de Gatopardo, quien parece haber encontrado por fin su sitio en este pequeño mundo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Duff Cooper on wine and class


"I have already made mention of the happiness I have derived throughout my life from literature, and I should here, perhaps, acknowledge the consolation I have never failed to find in the fermented juice of the grape. Writing in my sixty-fourth year, I can truthfully say that since I reached the age of discretion I have consistently drunk more than most people would say was good for me. Nor do I regret it. Wine has been to me a firm friend and a wise counsellor. Often, as on the occasion just related, wine has shown me matters in their true perspective, and has, as though by the touch of a magic wand, reduced great disasters to small inconveniences. Wine has lit up for me the pages of literature, and revealed in life romance lurking in the commonplace. Wine has made me bold but not foolish; has induced me to say silly things but not to do them. Under its influence words have often come too easily which had better not have been spoken, and letters have been written which had better not have been sent. But if such small indiscretions standing in the debit column of wine's account were added up, they would amount to nothing in comparison with the vast accumulation on the credit side. 

I am proud that Belloc's great poem on wine should have been dedicated to me. I transcribe the first lines: 
To exalt, enthrone, establish and defend, 
To welcome home mankind's mysterious friend: 
Wine, true begetter of all arts that be; 
Wine, privilege of the completely free; 
Wine the recorder; Wine the sagely strong; 
Wine, bright avenger of sly-dealing wrong 
Awake, Ausonian Muse, and sing the vineyard song! 

This mysterious friend has proved a very loyal one to me, and to all those, I believe, who do not abuse friendship and who learn by experience that even between friends excessive and coarse familiarity cannot be permitted. Nor would I be thought, while paying the homage that I owe to wine, to exclude from their share of it those who, if they cannot aspire to the high dignity of friendship, do at least deserve the deep gratitude that is owed to trustworthy and faithful servants. I refer to beer and spirits, which belong to a different class from that of wine but are not upon that account to be less loved and honoured. 

Class is a word that in this age stirs passions and provokes people to talk nonsense. There are even those who would, if they could, create a classless society. If such a society were possible it would be as useless as a rankless army and as dull as a wine-list that gave neither the names of the vineyards nor the dates of the vintages. Class is an inevitable adjunct of human nature. The aim of the law giver should be to render the relations between classes happy and to facilitate the passage from one class to another. When class, which is natural, degenerates into caste, which is against nature, it becomes an evil."

Old men forget - Duff Cooper (1954).

sábado, 11 de agosto de 2012

Si volviese a nacer


Si volviese a nacer me compraría un barquito de vela y me dejaría barba, saldría a última hora de la tarde a navegar en solitario, cuando los barcos de motor ya están volviendo a puerto;

Si volviese a nacer estudiaría historia, me haría profesor y escribiría sobre la rueda de la fortuna, llevaría gafas y pajarita y me movería en un escarabajo del 78;

Si volviese a nacer me iría a vivir al campo, intentaría ser un agricultor, labraría mis propias tierras, tendría mi propia huerta y viviría del trabajo de mis propias manos;

Si volviese a nacer me haría escritor, un escritor maldito, escribiría sobre la parte mas inhumana del hombre, sobre esa parte animal en la que no hay leyes ni normas;

Si volviese a nacer me haría cazador blanco y me iría a vivir a África, a un sitio remoto, sin ninguna comunicación con el resto del mundo, mi vida serían los leones y las noches pobladas de estrellas;

Si volviese a nacer me convertiría en un yuppi, trabajaría en Nueva York en el último piso de un rascacielos vendiendo bonos basura y me convertiría en un amo del universo;

Si volviese a nacer me haría Cartujo con treinta años, después de una vida de excesos, mi vida sería el silencio y la reflexión;

Si volviese a nacer me construiría una torre como Montaigne, en las vigas escribiría mis 42 principios, el último de ellos sería “Haz lo que puedas”, estudiaría a todos los autores desde los clásicos hasta los contemporáneos, escribiría unos ensayos y los quemaría antes de publicarlos;

Si volviese a nacer, me aceptaría a mi mismo, me acercaría a tu casa y te invitaría a cenar, luego nos tomaríamos una copa y te diría todas estas bobadas al oído mientras te desnudo y nos buscamos a nosotros mismos