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lunes, 9 de junio de 2014

La hora de los unicornios



La versión oficial de la historia española idealiza la II República y considera su final como un tren que se perdió, yo sin embargo creo que España perdió su tren en 1931. Todos fueron dejando de lado al Rey. Cansados de la estabilidad, hartos de las instituciones y siendo incapaces de reformarlas. Todos se lanzaron a abrazar una república, como si el hecho de cambiar de sistema fuese a solucionar todos los problemas de golpe. La II República nunca habría llegado si la derecha republicana no le hubiese dado la espalda a Alfonso XIII. Pero se la dio, empezando por Marañón, Ortega y Pérez de Ayala, continuando con Alcalá Zamora y con el General Sanjurjo.

Hasta que lograron que un Rey mayor, con un Príncipe de Asturias enfermo, y sin el apoyo de los suyos no le quedase otra opción que coger el camino de Cartagena. Y tuvieron II República, pero fracasó porque los partidos que la fundaron no tuvieron apoyo de los votantes y los partidos de izquierda (PSOE, Comunistas y Anarquistas) sólo la aceptaban como una etapa intermedia anterior a la declaración de su sistema totalitario. No existían demócratas en España en 1931.

Para España hubiese sido mejor que el Rey no se hubiese marchado en Abril de 1931, que una regencia hasta la mayoría de edad de Don Juan hubiese dado paso poco a poco a un régimen democrático, una evolución parecida a lo que sucedió en Inglaterra, que de ley a ley fue reformando su sistema liberal hasta hacerlo democrático, con las mismas tensiones que fagocitaron España pero ellos fueron capaces de ir integrando los extremos.

En ese supuesto España no hubiese tenido una Guerra Civil y habría sido neutral en la segunda guerra mundial, habiendo abrazado a Europa desde su refundación en 1945. Pero esto no fue así, Alfonso XIII creyendo seguir el sentido mayoritario de su pueblo decidió marchar al exilio, intentando evitar que se derramase por su nombre una gota de sangre. Pero los españoles estaban ya endemoniados.

¿Y donde se quedaron los monárquicos? Donde se habían quedado siempre, por un lado apartados de las instituciones y por otro dando la batalla. Unos marcharon al exilio con su Rey, otros se quedaron en España defendiendo a Alfonso XIII en las Cortes Constituyentes de 1931. Porque los monárquicos creían en esa España eterna y no les importa desvivirse por ella.

Cinco años tardó la II República en ser un disparate, sin dejar otra salida que la sublevación que acabó en una Guerra Civil. Los monárquicos acudieron en tromba, empezando por el conde de Barcelona, todos sabían que el comunismo era la anti España y que no consentirían su victoria. Ganada la guerra pretendieron que la reconciliación entre los españoles no hubiese tardado tanto tiempo, que a Franco nadie le nombró ni le dio autoridad para quedarse.

Muerto Alfonso XIII llegó el manifiesto de Lausane, y los monárquicos se apartaron de sus cargos bajo petición de Don Juan. A los monárquicos les espantaba la figura de Franco, siempre le agradecieron su papel en la guerra y el haberla ganado, pero les espantaba que entrase bajo palio en las iglesias, que nombrase obispos y que se instalase en los Palacios Reales. Sus alianzas internacionales y su hambre de poder le hicieron imposible enganchar con el final de la II Guerra Mundial y que hiciera a España perder el tren de Europa.

Los monárquicos siempre le hicieron el feo, ellos querían que España fuese parte de Europa y que fuera gobernada por la monarquía de todos. Franco lo sabía y sometió a la Institución y a la figura de don Juan a una calumnia sin precedentes, aunque el sabía que era el único camino que podía tomar España y por eso la restauró, aunque a su muerte y en el nombre del Príncipe Juan Carlos.

La larga marcha a la restauración duró 44 años, los monárquicos siempre estuvieron ahí, estuvieron en la boda de don Juan en Roma en 1935, acudieron todos a Atenas en 1968 a la boda de don Juan Carlos y Doña Sofía. Y acudían a Estoril siempre que podían, en turnos para acompañar a don Juan en su exilio. Y para que el entonces Príncipe se sintiese acompañado en Madrid. Cómo cuando se bautizó al Príncipe de Asturias, próximo Felipe VI, en Madrid y la duquesa de Alba dio una recepción en Liria para que los españoles pudieran besar la mano a la Reina Victoria Eugenia. Los monárquicos siempre fueron generosos, dejaron casas, coches, fincas, fiestas, sabanas, porque para ellos España y la Monarquía eran más que un compromiso, era una forma de vida, un ideal que daba sentido a todo lo demás. Sin esperar nada a cambio. 

Y finalmente murió Franco, Juan Carlos fue proclamado Rey, y todos fueron felices. La larga espera había terminado. La gente lloraba y se acordaba de lo que hubiesen disfrutado todos esos monárquicos a los que no les dio tiempo a ver a su Príncipe como Rey de todos los españoles. La palabra sacrificio cobró significado en la figura de don Juan y en la renuncia del año 77.

Pero la monarquía que se restauró fue muy diferente a la que los monárquicos esperaban, fue una monarquía de simbología franquista, más cercana a la derecha republicana de Miguel Maura que a la tradición española. Ni siquiera permitieron a don Juan hacer renuncia del legado histórico de su familia en el Palacio Real. Y quizás ese fue el gran acierto del Rey, mucho mas que su papel en el 23 de Febrero. Su éxito fue ganarse a la gran masa franquista, tanto de izquierdas como derechas que configuraba España en 1975.

Los españoles habían disfrutado de 40 años de paz y prosperidad gracias al General, y aunque estéticamente la parafernalia franquista diese grima el Rey no se apartó nunca mucho de la línea trazada. Sin ir más lejos en el video de su abdicación, el último acto importante de su reinado, se podía ver detrás un mueble de madera que parecía sacado de cualquier piso del ensanche madrileño de los años 50's.

Así que después de llevar toda la vida poniendo verde a Don Juan y al Rey empezaron poco a poco a cambiar, toda esa elite franquista que había sido la clase dirigente durante tantos años fue mudando de piel bajo el liderazgo de don Juan Carlos. Aceptaron la democracia, abrazaron Europa y siguieron prosperando.

España había cambiado mucho y el viejo perfume de Alfonso XIII sólo se olía en algún viejo caserón de Madrid. En el reinado de Juan Carlos I ha habido escasos momentos para la nostalgia y casi todos motivados por don Juan, como cuando trajeron los restos de Alfonso XIII al Escorial o su propia muerte en 1993 y las colas que se formaron en palacio para verle. El Rey no recuperó ninguno de los síntomas históricos de la Monarquía, nunca recibió a todas esas familias que durante años pagaron sin ningún interés el exilio de la Familia Real. El Rey se consolidó como cualquier familia de éxito de las de entonces, con un chalet y veraneando en el Mediterráneo. 

Y entonces los monárquicos se empezaron a sentir unicornios, como personajes Proustianos, fuera de época y en extinción, porque lo que había sido para ellos un sentido de vida, el deber mayor y su obligación fue perdiendo poco a poco sentido. Por eso la abdicación tiene tanto de final de época, la abdicación de Don Juan Carlos pone fin al largo siglo XX español, que arrancó en 1898 con la perdida de las últimas colonias y acaba en la abdicación de don Juan Carlos.

Y por ello la abdicación no ha podido si no despertar entre los unicornios la nostalgia de lo que ha sido durante siglos un estilo de vida. Un deber por encima de cualquier cosa, una forma de entender España. La lucha ha merecido la pena y España ha recuperado su sitio en el mundo. Con mil frentes abiertos y el abismo cerca no queda si no unirse al espíritu de don Juan y gritar con él:

Majestad por España, 
todo por España 
¡Viva España! 
¡Viva el Rey!

jueves, 20 de junio de 2013

Don Juan de Borbón, 100 años después

Hoy es el C aniversario del nacimiento de don Juan de Borbón. Nació en el Palacio de La Granja el 20 de Junio de 1913.

Entrevista  a don Juan de Borbón en 1982


Y un  documental sobre su figura


miércoles, 20 de junio de 2012

Una deuda de familia

el rey en Algeciras (Junio 2012)
Casi 300 años después reclamando una deuda de familia, en el peor momento de su país esta foto pasará a la historia. Muchas cosas se están haciendo mal, otras tantas ya se han hecho y no tienen solución. Pero es hora de que se mantenga una política firme exterior. Y Gibraltar es un caso clarísimo de ello, Cuba es el siguiente en que se debe actuar. 

Ésta foto refleja a un monarca cansado, lleno de arrugas y cicatrices de una vida larga, pero también refleja ese rostro tan Borbón, con todo el sentido del deber a sus espaldas. Seguramente sea el último rey de España, su estirpe es difícil que se extinga, pero la constancia, la dignidad y el coraje de ser rey es algo que perderemos con él. 

Por eso es tan emocionante que vuelva a Algeciras, a donde no volvía desde 1990.

¡Viva España!
¡Viva el rey!

martes, 3 de abril de 2012

Hispaniarum Rex

el rey Juan Carlos I de joven
El largo camino hacia la restauración de la monarquía en el año 1975 no fue fácil. Partía de un país donde no había muchos monárquicos y menos demócratas. Es el esfuerzo generacional más grande que se ha hecho nunca. Hoy todo esto se pone en duda con una ligereza impresionante. Fue un camino lento pero un camino de éxito.

Todo ha cambiado mucho, una crisis económica sin precedentes recientes, síntomas de un agotamiento del sistema, lo he descrito en algún post anterior, está habiendo un cambio generacional y además ahora mismo hay un cambio de paradigma en la información. Cada vez es más difícil la gestión de la información con miles de usuarios anónimos comentando cada noticia en Internet, blogs, foros, donde no siempre triunfa la información y hay mucha calumnia y difamación.

Juan Carlos de España no tuvo una vida muy fácil, su llegada a educarse en España siendo un niño siempre rodeado de mayores, su vida es un ejemplo impresionante de disciplina. El heredó de Franco a título de rey la soberanía española y consiguió, con el apoyo de todos, la instauración de un régimen democrático, la incorporación de España a Europa y la equiparación del nivel de vida a la media europea. Es decir, el destierro de los grandes fantasmas que había tenido España durante el siglo XIX y XX. Era la España de la reconciliación en la hora del triunfo. Esto evidentemente no lo consiguió él sólo, pero si sucedió en su reinado. Es la gestión de su reinado, caracterizado por el intento de equiparación con las monarquías europeas modernas.


Cripta de los reyes de España en El Escorial
Tumba de Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV
Además de eso está la gestión de la monarquía, de la que Juan Carlos es el jefe de una Casa. Aquí sus decisiones más personales fueron desde un principio la de considerarse un príncipe moderno, deportista, a caballo entre Madrid y Barcelona (con sucursal en Palma y Baqueira). Sus decisiones más trascendentales fueron la renuncia a vivir en un Palacio Real, lo que los cursis de los periodistas llaman “no tener corte”, como dando a entender que no quería tener mayordomo de servicio como tenía su abuelo y su padre. Pero la decisión fue más profunda que eso y fue el dejarse de tratar con la aristocracia. Las razones que hay detrás de esto son varias y sólo el rey sabe a qué se debe. Puede que fueran razones de regeneración, de odio a la decadencia, de ser visto como una familia más de clase media. Los grandes amigos de su majestad han sido empresarios y millonarios. Es lo que le ha divertido sobre todo desde que se coronó y pudo hacer una vida mas independiente.


el rey con los príncipes de Gales, dos maneras opuestas de entender la monarquía
El rey mantuvo la careta una serie de años, fiestas por su santo en el palacio real y no ha podido sino atender compromisos de familias que directamente pagaron su exilio y el de su familia, y sus vidas profesionales en la significación de la monarquía. Pero nada más, ni sus hijos tienen un especial papel ahí, salvo la infanta Elena. Esto tiene una implicación enorme en la perdida de una clase que ha sido leal hasta más no poder con la monarquía durante cientos de años y que, actualmente, no es ya soporte de esa institución.

Pero la gestión de su casa incluye evidentemente el matrimonio de sus hijos, punto que se podría considerar insustancial si no fuera porque los grandes problemas que está sufriendo la monarquía a día de hoy son precisamente por parte de ese flanco. Cuando las infantas Pilar y Margarita se casaron morganáticamente tuvieron que renunciar a sus derechos dinásticos ya que fue antes de la aprobación de la constitución. Los hijos del rey se considera que están amparados por ella y que no deberían de renunciar. Pero no deja de ser cuanto más curioso ya que Juan Carlos es rey porque sus tios se casaron morganaticamente y como tal tuvieron que renunciar a sus derechos.


boda en 1997 de la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin
La monarquía por primera vez desde su reinstauración esta puesta en duda. Pero hay motivos para sostener una institución que está por encima del titular y la persona del rey de España. La primera es, todavía a día de hoy, que los enemigos de la monarquía son los enemigos de España. Básicamente comunistas y separatistas, los mismos que llevan intentando menoscabar cualquier cosa que representa España durante mas de 100 años. Un cambio de constitución o de régimen en España conllevaría casi inexorablemente la independencia de Cataluña y del País Vasco.


Pero además hay para mis dos argumentos importantes, el primero es el convencimiento de que el error histórico de España fueron las luchas fratricidas que conllevaron la perdida de mucho tiempo en aras de ideales completamente trasnochados y que hicieron que España tuviese una generación de retraso respecto de Europa. El ejemplo claro aquí es Inglaterra con una evolución reformista dentro un mismo marco legal. Sin tener que pegar bandazos ni hacer que cada cuarenta años haya una solución mágica que vaya a acabar con los problemas de España.
Juan Carlos, entonces principe de España, en las Olimpiadas de Munich 72
El segundo es que España no se caracteriza por su excesivo refinamiento ni por una presencia exterior importante, no tenemos importancia geostrategica, no tenemos población, ni superficie, y Madrid no es una ciudad relevante dentro de las metrópolis mundiales, esto no fue siempre así y evidentemente hay muchas causas detrás de ello. La más clara es el boinismo y provincialismo que supuso cuarenta años de dictadura. El rey entendió esto y ha representado un papel internacional clave en muchos eventos, ha vuelto a situar a España en el mundo. Se puede negar la configuración del poder, la razón de estado y tantas otras cosas. Pero son realidades tercas.
Alfonso XIII en 1919 leyendo la consagración de España a  la Virgen María
Por todo ello, por mucho más, creo que España ha cometido mas aciertos que equivocaciones en los últimos 36 años y que en la hora tan difícil que nos acomete se debe de exigir ante todo responsabilidad a una clase política absolutamente mediocre, y creo que la sociedad civil debe de volver a apoyar una serie de reformas que seguro que harán que podamos continuar el  camino emprendido en 1975.


Majestad por España,
todo por España
¡Viva España!
¡Viva el Rey!

martes, 14 de febrero de 2012

La familia del Almirante

El conde de Barcelona en la recepción a la reina de Inglaterra en el palacio real de Madrid (1986)
He aquí una foto de familia. El conde de Barcelona e Isabel II eran primos segundos –tío y sobrina segunda para ser exactos-. Don Juan era bisnieto de la Reina Victoria al igual que Jorge VI, padre de la soberana inglesa. Los padres de ambos nacieron en las dos residencies favoritas de la primera emperatriz de la India; la madre de Barcelona en Balmoral, el padre de Lilibeth en Sandringham


Alumnos ambos del Royal Naval Collegedon Juan de Borbón y Jorge VI compartían además de antepasados y formación un profundo patriotismo  y un inquebrantable sentido del deber. Virtudes estas que el ingles demostró en 1937 cuando dejo su cómoda vida de Duque de York para ocupar el trono que su hermano había dejado vacante y don Juan en 1977 haciendo el mismo recorrido pero al revés; dejando vacante el trono de España para que lo ocupara su hijo, anfitrión de esta foto, tomada en el palacio real de Madrid en 1986.

De porte siempre regio, enhiesto y con el collar del Toisón que fue de Carlos I colgado al cuello, el Conde de Barcelona en esta imagen desprende ante todo una cosa: satisfacción. Con su sacrificio, don Juan logro restaurar de manera legitima su dinastía y hacer de España una monarquía parlamentaria similar a la de los mas avanzados países del mundo. El Almirante se sabia con el deber cumplido.

Ramón Radziwill

domingo, 6 de noviembre de 2011

El collar de los Balbases


Ambrosio Spinola retratado por Velazquez en la Rendición de Breda
En el 350 aniversario de la muerte de Carlos II me gustaría escribir sobre la lealtad  y hablar de la increíble historia de los Spinola, una saga milenaria que sirvió a la corona española durante muchos siglos. Ambrosio Spinola decidió, jugándose su fortuna, servir a Felipe III. Fue un gesto propio del final del feudalismo, de una Italia que se le quedaba pequeña. Se necesitaban economías de escala hasta en lo militar. Fue uno de los últimos grandes militares con los que contó la monarquía católica. La victoria de Breda, retratada por Velazquez en el cuadro de las Lanzas, le muestra con una perla recibiendo las llaves de la ciudad. Ambrosio, nombrado marques de los Balbases y duque de Sesto por Felipe III en 1612 decide que cada nueva generación añadiese una perla al collar. En el siglo XVIII cuando muere Joaquin Spinola y de la Cueva, el collar como sus titulos los hereda Manuel Miguel Osorio y Spínola, entroncando así con la casa de Alcañices.
Ines Silva-Bazan, madre de Pepe Alcañices, con el collar de los Balbases  por Madrazo

La historia del collar llega hasta Pepe Alcañices (1825-1909), alcalde de Madrid y principal responsable de la I restauración borbónica. Cuando la reina Maria Cristina, segunda esposa de Alfonso XII, ve en el cuello de su mujer el famoso collar le pide a su marido el rey que le regale uno igual. Alfonso XII se lo promete cuando diese a luz un varón y le encarga a su amigo Alcañices que se ocupe de copiarlo. La leyenda cuenta que cuando Alfonso XIII nace (que nació póstumo) Pepe va a entregárselo a la reina, pero no le da una copia sino el original.

La reina una vez muerto su marido hace llamar a Pepe a quien le pide cuentas por unas transferencias que había a su nombre de parte del rey, y que no eran sino pequeñas compensaciones para restaurar el daño causado a su patrimonio por el ingente esfuerzo de la restauración. Pepe sabía que era venganza, ya que la reina le culpaba en parte de proveer de mujeres a su marido lo que deterioró su frágil salud, así que le ofrece de sus bienes los que quiera para compensar, la reina elige el ducado de Sesto con todas sus propiedades. Infringiéndole la mayor humillación y privándole de sus propiedades italianas que venían de ese primer Spinola que decidió defender Flandes para la corona. Pepe Alcañices, una de las mayores fortunas de su época, muere medio arruinado por haber servido a su rey. Puede que el collar original fuese compensación también por estos tejemanejes de la reina. Pepe Alcañices se retiró a un medio exilio cortesano sin decir nunca a nadie nada de ello.
Palacio de Alcañices en la Plaza de Cibeles (derruido debido a la ruina de Pepe Alcañices)

Hasta aquí hay gran parte de leyenda, queda claro que el collar desaparece del patrimonio de los Alcañices / Balbases, y se convierte en una leyenda por aclarar. Alguien podría pensar que los Osorio desde entonces arruinados por su monarquía decidirían darle la espalda a los hijos de esos Borbones. Pero no es así, un bisnieto nacido 9 años después de la muerte de Pepe Alcañices llamado Beltrán Osorio (en honor de Beltrán de la Cueva) fue jefe de la Casa Real durante todo el largo exilio de don Juan (quien le entregó por sus servicios el Toisón de Oro), siendo una de las piezas claves del exilio de Estoril y contribuyendo de forma significativa a la II restauración borbonica. Sirvió tanto al nieto de Maria Cristina en el exilio que el ABC cuando falleció en Febrero de 1994 le otorgó una portada con el siguiente epígrafe sacado de las coplas de Jorge Manrique.

Después de puesta la vida
tantas vezes por su ley
  al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
  verdadero;
después de tanta hazaña
a que non puede bastar
  cuenta cierta,
en la su villa d'Ocaña
vino la Muerte a llamar
  a su puerta,
  diziendo: "Buen caballero...
Portada del ABC anunciando la muerte de Beltran Osorio
Esta es una historia bonita de una familia que, ante todo y durante muchas generaciones, ha servido principalmente a España en la figura de la monarquía. El collar es una anécdota que dice mucho de la diferencia en la forma de entender la monarquía española comparada con la británica o la francesa (Philippe Egalité como paradigma de la traición), donde desde mediados del XVII ya hay aristócratas liberales que abogan por un control del poder del parlamento sobre la corona.

Lo extraordinario del caso español es que han sido un grupo de familias constantes a lo largo de muchos siglos quienes han contribuido de manera muy destacada tanto a mantener, como a restaurar a esa monarquía. Este tema merecería un análisis muchísimo mayor, y en gran parte sociológico sobre como es posible el conseguir esa lealtad de una clase hacía una dinastía. Es impensable en Inglaterra una historia similar, y aunque es verdad que no ha habido nunca un exilio que pagar, el comportamiento de una raza de españoles es la definición de una lealtad no solamente no correspondida sino en muchos casos completamente ignorada.

jueves, 20 de octubre de 2011

Jimmy Alba

En estos días en que su hija Cayetana Alba es portada de todo tipo de revistas es hora de rescatar la figura de su padre. Personaje clave en la primera mitad del siglo XX español. Jacobo Fitz James Stuart Falcó, XVII duque de Alba, conocido por sus amigos como Jimmy Alba, es uno de españoles más respetados del s. XX español, porque él ante todo sirvió a su país y a su corona, desde una embajada, desde un ministerio, desde el deber que su propio nombre le imponía o incluso ganando una medalla de plata olímpica junto a su hermano Timo Peñaranda, Alvaro Villabragima y Leopoldo de la Maza en Amberes 1920.
Jacobo Fitz-James, XVII duque de Alba de Tormes

Personaje renacentista, aristócrata de pura cepa, miembro de la Real Academia Española, presidente de la Real Academia de la Historia, Senador del Reino, doctor honoris causa por Oxford y miembro de mil asociaciones que le querían cerca por su inmenso prestigio, fue un intelectual destacado y respetado, publicó “Correspondencia de Gutierrez Gómez de Fuensalida, embajador de Alemania, Flandes e Inglaterra” y “Noticias históricas y genealógicas de los Estados de Montijo y Teba” sobre personajes relacionados con su familia, además del “Epistolario del III duque de Alba, don Fernando Alvarez de Toledo”. No es casualidad que el día que nació su única hija estuviesen cenando en su casa Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala. “Gran devorador de kilómetros y de libros” como le definió el duque de Maura al contestar en la Real Academia Española su discurso de recepción.

Jimmy por Ignacio Zuloaga ante el palacio de Liria
Jimmy, nacido en Madrid en 1878, heredó en 1902 a la muerte de su padre el ducado de Alba, y supo aunar muy buenas relaciones con el mundo de la cultura, el de la política y la corte, esto unido a un carácter excepcional hizo que fuese una de las figuras más respetadas de España. El servía al rey directamente, con ese sentido de lealtad tan único de la aristocracia española, desde el palacio de Liria donde organizaba tertulias, cenas y todo tipo de conferencias. Durante los años 10 y 20 por Madrid desfilaron arqueólogos, historiadores y todo tipo de gente a quien él personalmente invitaba a Liria, además de pagar estudios y dar becas a muchos pintores, escritores o arqueólogos.

Jimmy nunca tomó partido en la política española, estaba por encima de liberales y conservadores. Seis años mayor que Alfonso XIII fue íntimo amigo suyo además de compañero y súbdito. Sólo al final de la monarquía cuando cae Primo de Rivera y el rey encarga al general Berenguer formar gobierno es cuando Jimmy acepta una cartera y formar parte del gobierno, mas que nada por deber, y es en su casa donde tiene lugar la entrevista con Francisco Cambó para que intentase entrar también a formar parte de un gobierno que no fue capaz de enmendar una situación muy delicada y cuyo intento de normalidad, "aquí no ha pasado nada", no funcionó. Pero él no tuvo responsabilidad en ese final, y fue el primer valiente en formar parte de ese gobierno.
el duque de Alba retratado por Ignacio Zuloaga
Sin embargo la época más importante de su vida y la más interesante es su embajada en Inglaterra. En julio de 1936, empieza la guerra civil y Franco necesita un hombre en la corte de Eduardo VIII y Jorge VI. En ese momento monárquicos, falangistas, militares o carlistas son una piña que juegan por su supervivencia. Franco con un perfil de militar de provincias, con gran prestigio nacional necesita de una figura de peso internacional porque en Londres la embajada que existía era la del gobierno republicano. Jimmy había estudiado en Beaumont College y sus buenas relaciones con Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y la corte de Inglaterra hizo que Franco le destinase allí, donde además ser Duque de Berwick le daba cierta posición social (que por otro lado ya tenía por su propio nombre). La multitud de conversaciones con el gobierno británico y su posición en la guerra son temas todavía por estudiar.

Es algo verdaderamente increíble que con la cantidad de publicaciones que se editan y promueven sobre la Guerra Civil no haya un estudio serio de los papeles y la correspondencia de Jimmy que aclare la posición que jugó en esa complicada relación entre don Juan, Franco y Churchill. Augusto Assia, corresponsal de La Vanguardia cuenta la siguiente anécdota sobre Jimmy y Winston Churchill:

“... Era en los comunes. Churchill estaba pronunciando un discurso, y, en medio del fragor retórico, hizo una alusión desagradable a España, al mismo tiempo que dirigía un gesto conciliador hacia Alba y todos los ojos de la Cámara se volvían en dirección a la enhiesta figura del embajador de Epaña. El embajador de España arrolló tranquilamente el papel blanco que tenía en la mano, se levantó, hizo una seña al criado que atendía la tribuna diplomática para que le trajera el abrigo y volvió la espalda a Churchill y la Cámara de los Comunes, dando aviso de que todavía quedaban caballeros en Europa que no toleraban las malas maneras. Desde aquel día – y lo sé de buena tinta- Churchill decidió medir más las palabras que afectaban a España"


Jimmy con su equipo de la embajada

Luis Suarez en su biografía sobre don Juan dice que el gran servicio que hizo don Juan a España es que la alternativa contemplada a Franco por parte de Reino Unido y América fuese el restablecimiento de don Juan y no la república y el comunismo. A la no intervención en España se le debe mucho a Jimmy. Lo que si queda claro es que Churchill no compró la versión republicana de la lucha de la democracia frente al fascismo. WSC a pesar de su sencillez entendía muy bien lo que era una revolución, y Jimmy perdió a su hermano (Timo Fitz-James, duque de Peñaranda de Duero) asesinado en Paracuellos del Jarama. Jimmy fue embajador hasta el año 1942 en que dimite cuando don Juan publica el Manifiesto de Lausana en que pide la no colaboración de los monárquicos con el régimen de Franco.
el duque de Alba por Joaquín Sorolla (1908)

Sobre esta embajada hay mil leyendas, como que Jimmy se llevo sus cuadros para decorarla o que Winston Churchill solía ir a comer algún día de la semana porque se comía mejor que en Downing Street, ya que en el Londres de la II guerra mundial había racionamiento de la comida. Jimmy además es la antítesis del aristócrata bravucón de casino, o del perfil terrateniente. Él mismo a pesar de su leyenda solía decir que “había en Escocia mas de cien terratenientes en una de cuyas propiedades podrían empaquetarse todas las suyas de España”.
el duque de Alba en su vejez ante el retrato de Sorolla


Pocas semanas antes de fallecer dejó las siguientes declaraciones al periodista Tristán La Rosa, en lo que es la defensa y síntesis de su vida: “Siempre  a lo largo de mi vida he tenido presente un ideal: servir a España. Comencé a servirla a los veintitrés años, cuando fui llamado a ocupar mi puesto en el Congreso. Luego fui senador, después ministro. Durante la guerra de Liberación hice cuanto pude a favor de España, y luego, durante los años de la conflagración mundial, años realmente difíciles para nosotros, tuve el honor de ser embajador en Londres. Servir a España es el mayor privilegio que puede tener un español, y este privilegio, tan estimado para mí, no lo he olvidado en ninguna circunstancia de mi vida”
Jimmy ante la historia

martes, 30 de agosto de 2011

Magdalena

Como muchas de las historias son anécdotas familiares, una cuñada, una suegra, una nueva vida. En este caso fue una donación por suscripción popular. De 1913 a 1930 fue durante el verano residencia real y hacía que Santander fuese capital del Reino por unos meses. Todo ello desapareció un 14 de Abril, no se incluyó dentro de los bienes de la Corona y cuando se restauró la monarquía Don Juan lo vendió al ayuntamiento de Santander, más historias familiares de herencias y legitimas.

Hasta ahí la historia de unos muros que tienen parte de una historia triste, porque la vida de Alfonso XIII es triste desde su concepción.

La corona española está diseñada con un perfil bajo, es una corona de polo Lacoste, que viste de sport y no de blazer. Eso lo tenía claro el rey y por eso mismo se arregló un chalet en el Pardo, para ser el primero entre iguales de la Florida y Somosaguas, una familia modélica a la que le van bien las cosas.


El palacio de la Magdalena tiene fantasmas, todo el mundo lo sabe a pesar de su reciente construcción, el fantasma de la desgracia de España, de lo que pudo haber sido y no fue. Es algo que por su historia debería de ser parte de Patrimonio Nacional, estaría decorado con toda esa cantidad de muebles que hay guardados en desvanes y que un día pertenecieron al ajuar del rey. Estaría abierto al público igual que lo está ahora, pero estaría al servicio del rey, que es para lo que los montañeses dieron su dinero. La universidad Menéndez Pelayo y los cursos de verano con los que se rellenan los periódicos vacios en verano seguirían teniendo  cabida en otro de los muchos espacios públicos con que cuenta la ciudad, o en el mismo palacio. Con la diferencia de que algún miembro de la familia real podría alojarse en la única zona del norte de España que es todavía al 100% de su bandera.

jueves, 14 de abril de 2011

14 de Abril


Tal día como hoy hace 80 años salía por el Palacio de Oriente hacia Cartagena el Rey de España. De lo último que le dijo a su ayuda de cámara fue que le pagase a todo su servicio el mes de Abril entero. Ante todo era un señor. Todo se había apañado poco antes en un piso de la calle Serrano donde Romanones había negociado la salida del Rey con uno de los Maura.

Aquel Abril todo el mundo era optimista, el régimen se daba por amortizado y se pensaba que por fin se podría construir un sistema político partiendo de cero que nos acercase a esos ideales revolucionarios y democráticos. Todo el mundo salvo la vieja guardia del rey apoyó el cambio o por lo menos no les pareció mal.

Cinco años después estallaba una guerra civil, todas esas ilusiones, por mil diversas causas, acababan en un naufragio colectivo.

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
quisiera terminar con esa historia
de ese pais de todos los demonios 

Jaime Gil de Biedma

La república falló por la falta de democracia de los participantes. Por tener una izquierda democrática, aunque jacobina, que no tenía votantes, profundamente anticatólica que le parecía bien las provocaciones del otro lado. Por unas masas obreras y anarquistas con un gran poder de movilización. Y por tener enfrente a unas derechas que simplemente intentaron jugar al juego que les propusieron hasta que comprendieron que lo que de verdad estaba en juego era su propia supervivencia. Los integrantes del pacto de san Sebastian por parte de la derecha nunca tuvieron representación en el congreso, nunca consiguieron que la derecha les reconociese como sus líderes naturales.

Pero esto es parte de la historia, de los hechos que ocurrieron y que hoy quedan suficientemente claros si los juzgamos desde una cierta distancia y comprensión.

Mi opinión sobre lo que hoy hace 80 años ocurrió en ese Madrid primaveral de bulevares y tranvías es que fue una irresponsabilidad total la caída de la monarquía. Con todos sus defectos y pegas la restauración monárquica de Martinez Campos en 1876 abrió el mayor periodo de estabilidad de la historia moderna de España. Con todos sus defectos e imperfecciones.
Alfonso XIII en el edificio de Telfonica de Gran Via. Fotografia de Luis Ramón Marin 1928

¿Por qué no fue posible esta evolución de la monarquía restaurada hacia la democracia? Esta es para mí la gran pregunta y la gran lastima del siglo XX en España. Creo que por lado de los hombres del régimen monárquico hubo miedo a no ser capaces de controlar a las nuevas corrientes socialistas y republicanas, creo que esa otra parte no jugó con responsabilidad del estado. Les importaba más el cambio en la forma de gobierno que en la democracia. Por el lado republicano faltaba un Lloyd George, alguien radical que jugase dentro de los límites del sistema. También como ocurre ahora hubo un agotamiento generacional, En el año 31 los principales hombres que habían trabajado por la monarquía estaban enterrados, asesinados por anarquistas o retirados. Los nuevos hombres eran demasiado jóvenes para haber tomado tanta responsabilidad. Quizás si Calvo Sotelo hubiese sido un poco mayor.

Es el problema de los españoles que piensan que cambiando el color de la bandera se solucionaran la gran mayoría de sus problemas. Pero no es así, los países cambian generación a generación, son los pequeños cambios los que hacen que las cosas funcionen, el problema no son las constituciones sino las leyes y los reglamentos que los componen. Todos los sistemas están llenos de imperfecciones, vale más luchar por las pequeñas reformas desde dentro que jugar siempre a la pirotecnia del quemarlo para volver a levantar.

Quizás sea esa la gran diferencia de España con Inglaterra, nuestro amor por romper como signo de modernidad frente a una evolución natural de las propias instituciones. Demasiada influencia francesa. Quizás esta lección la aprendió la izquierda en el exilio y por ello en la Transición prefirieron jugar desde dentro del sistema en vez de proclamar la ruptura. Felipe Gonzalez, Carrillo aseveraban que la guerra había que haberla ganado en su día. Todavía no tenemos madurez para juzgar nuestra segunda transición que en muchas cosas se parece a esa primera.