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lunes, 7 de julio de 2014

¡is Kirós!

Escudo de los Marqueses de Argüelles - Ribadesella
"A propósito del apellido Quirós, recordamos haber leído en un genealogista que el primero que lo llevó fue un soldado griego llamado Constantino, el cual en una batalla contra los moros, allá por los años de 846, viendo en peligro de caer del caballo al rey don Ramiro voló en su socorro, gritando ¡is Kirós! ¡is Kirós! (¡tente firme!, ¡no te rindas!), y ayudando al rey a levantarse diole sus armas y caballo. El monarca quiso que en memoria de la hazaña tomase el apellido de Quirós, dándole por divisa escudo de plata y dos llaves de azur en aspas, anguladas de cuatro rosas y cuatro flores de lis, un cordón en orla, y en una bordura este mote: Después de Dios, la casa de Quirós. El solar de la familia se fundó en el castillo de Alba, en Asturias, después del matrimonio de Constantino con una hija de Bernardo del Carpio. Cuando la conquista de Granada, hubo un Quirós tan principal y valeroso que los Reyes Católicos lo llamaban el rey chiquito de Asturias."

Ricardo Palma - "Tradiciones Peruanas"

lunes, 9 de junio de 2014

La hora de los unicornios



La versión oficial de la historia española idealiza la II República y considera su final como un tren que se perdió, yo sin embargo creo que España perdió su tren en 1931. Todos fueron dejando de lado al Rey. Cansados de la estabilidad, hartos de las instituciones y siendo incapaces de reformarlas. Todos se lanzaron a abrazar una república, como si el hecho de cambiar de sistema fuese a solucionar todos los problemas de golpe. La II República nunca habría llegado si la derecha republicana no le hubiese dado la espalda a Alfonso XIII. Pero se la dio, empezando por Marañón, Ortega y Pérez de Ayala, continuando con Alcalá Zamora y con el General Sanjurjo.

Hasta que lograron que un Rey mayor, con un Príncipe de Asturias enfermo, y sin el apoyo de los suyos no le quedase otra opción que coger el camino de Cartagena. Y tuvieron II República, pero fracasó porque los partidos que la fundaron no tuvieron apoyo de los votantes y los partidos de izquierda (PSOE, Comunistas y Anarquistas) sólo la aceptaban como una etapa intermedia anterior a la declaración de su sistema totalitario. No existían demócratas en España en 1931.

Para España hubiese sido mejor que el Rey no se hubiese marchado en Abril de 1931, que una regencia hasta la mayoría de edad de Don Juan hubiese dado paso poco a poco a un régimen democrático, una evolución parecida a lo que sucedió en Inglaterra, que de ley a ley fue reformando su sistema liberal hasta hacerlo democrático, con las mismas tensiones que fagocitaron España pero ellos fueron capaces de ir integrando los extremos.

En ese supuesto España no hubiese tenido una Guerra Civil y habría sido neutral en la segunda guerra mundial, habiendo abrazado a Europa desde su refundación en 1945. Pero esto no fue así, Alfonso XIII creyendo seguir el sentido mayoritario de su pueblo decidió marchar al exilio, intentando evitar que se derramase por su nombre una gota de sangre. Pero los españoles estaban ya endemoniados.

¿Y donde se quedaron los monárquicos? Donde se habían quedado siempre, por un lado apartados de las instituciones y por otro dando la batalla. Unos marcharon al exilio con su Rey, otros se quedaron en España defendiendo a Alfonso XIII en las Cortes Constituyentes de 1931. Porque los monárquicos creían en esa España eterna y no les importa desvivirse por ella.

Cinco años tardó la II República en ser un disparate, sin dejar otra salida que la sublevación que acabó en una Guerra Civil. Los monárquicos acudieron en tromba, empezando por el conde de Barcelona, todos sabían que el comunismo era la anti España y que no consentirían su victoria. Ganada la guerra pretendieron que la reconciliación entre los españoles no hubiese tardado tanto tiempo, que a Franco nadie le nombró ni le dio autoridad para quedarse.

Muerto Alfonso XIII llegó el manifiesto de Lausane, y los monárquicos se apartaron de sus cargos bajo petición de Don Juan. A los monárquicos les espantaba la figura de Franco, siempre le agradecieron su papel en la guerra y el haberla ganado, pero les espantaba que entrase bajo palio en las iglesias, que nombrase obispos y que se instalase en los Palacios Reales. Sus alianzas internacionales y su hambre de poder le hicieron imposible enganchar con el final de la II Guerra Mundial y que hiciera a España perder el tren de Europa.

Los monárquicos siempre le hicieron el feo, ellos querían que España fuese parte de Europa y que fuera gobernada por la monarquía de todos. Franco lo sabía y sometió a la Institución y a la figura de don Juan a una calumnia sin precedentes, aunque el sabía que era el único camino que podía tomar España y por eso la restauró, aunque a su muerte y en el nombre del Príncipe Juan Carlos.

La larga marcha a la restauración duró 44 años, los monárquicos siempre estuvieron ahí, estuvieron en la boda de don Juan en Roma en 1935, acudieron todos a Atenas en 1968 a la boda de don Juan Carlos y Doña Sofía. Y acudían a Estoril siempre que podían, en turnos para acompañar a don Juan en su exilio. Y para que el entonces Príncipe se sintiese acompañado en Madrid. Cómo cuando se bautizó al Príncipe de Asturias, próximo Felipe VI, en Madrid y la duquesa de Alba dio una recepción en Liria para que los españoles pudieran besar la mano a la Reina Victoria Eugenia. Los monárquicos siempre fueron generosos, dejaron casas, coches, fincas, fiestas, sabanas, porque para ellos España y la Monarquía eran más que un compromiso, era una forma de vida, un ideal que daba sentido a todo lo demás. Sin esperar nada a cambio. 

Y finalmente murió Franco, Juan Carlos fue proclamado Rey, y todos fueron felices. La larga espera había terminado. La gente lloraba y se acordaba de lo que hubiesen disfrutado todos esos monárquicos a los que no les dio tiempo a ver a su Príncipe como Rey de todos los españoles. La palabra sacrificio cobró significado en la figura de don Juan y en la renuncia del año 77.

Pero la monarquía que se restauró fue muy diferente a la que los monárquicos esperaban, fue una monarquía de simbología franquista, más cercana a la derecha republicana de Miguel Maura que a la tradición española. Ni siquiera permitieron a don Juan hacer renuncia del legado histórico de su familia en el Palacio Real. Y quizás ese fue el gran acierto del Rey, mucho mas que su papel en el 23 de Febrero. Su éxito fue ganarse a la gran masa franquista, tanto de izquierdas como derechas que configuraba España en 1975.

Los españoles habían disfrutado de 40 años de paz y prosperidad gracias al General, y aunque estéticamente la parafernalia franquista diese grima el Rey no se apartó nunca mucho de la línea trazada. Sin ir más lejos en el video de su abdicación, el último acto importante de su reinado, se podía ver detrás un mueble de madera que parecía sacado de cualquier piso del ensanche madrileño de los años 50's.

Así que después de llevar toda la vida poniendo verde a Don Juan y al Rey empezaron poco a poco a cambiar, toda esa elite franquista que había sido la clase dirigente durante tantos años fue mudando de piel bajo el liderazgo de don Juan Carlos. Aceptaron la democracia, abrazaron Europa y siguieron prosperando.

España había cambiado mucho y el viejo perfume de Alfonso XIII sólo se olía en algún viejo caserón de Madrid. En el reinado de Juan Carlos I ha habido escasos momentos para la nostalgia y casi todos motivados por don Juan, como cuando trajeron los restos de Alfonso XIII al Escorial o su propia muerte en 1993 y las colas que se formaron en palacio para verle. El Rey no recuperó ninguno de los síntomas históricos de la Monarquía, nunca recibió a todas esas familias que durante años pagaron sin ningún interés el exilio de la Familia Real. El Rey se consolidó como cualquier familia de éxito de las de entonces, con un chalet y veraneando en el Mediterráneo. 

Y entonces los monárquicos se empezaron a sentir unicornios, como personajes Proustianos, fuera de época y en extinción, porque lo que había sido para ellos un sentido de vida, el deber mayor y su obligación fue perdiendo poco a poco sentido. Por eso la abdicación tiene tanto de final de época, la abdicación de Don Juan Carlos pone fin al largo siglo XX español, que arrancó en 1898 con la perdida de las últimas colonias y acaba en la abdicación de don Juan Carlos.

Y por ello la abdicación no ha podido si no despertar entre los unicornios la nostalgia de lo que ha sido durante siglos un estilo de vida. Un deber por encima de cualquier cosa, una forma de entender España. La lucha ha merecido la pena y España ha recuperado su sitio en el mundo. Con mil frentes abiertos y el abismo cerca no queda si no unirse al espíritu de don Juan y gritar con él:

Majestad por España, 
todo por España 
¡Viva España! 
¡Viva el Rey!

viernes, 12 de julio de 2013

13 de Julio de 1936

“No te ofrecemos que rogaremos a Dios por ti, te pedimos que ruegues tú por nosotros. Ante esa bandera colocada como una cruz sobre tu pecho, ante Dios que nos oye y nos ve, empeñamos solemne juramento de consagrar nuestra vida a esta triple labor: imitar tu ejemplo, vengar tu muerte y salvar a España, que todo es uno y lo mismo; porque salvar a España será vengar tu muerte, e imitar tu ejemplo será el camino más seguro para salvar a España”

Antonio Goicoechea en el entierro de José Calvo Sotelo - 13 Julio de 1936

Portada del diario ABC del 15 de Julio de 1936 con la esquela de José Calvo Sotelo en la portada

jueves, 20 de junio de 2013

Don Juan de Borbón, 100 años después

Hoy es el C aniversario del nacimiento de don Juan de Borbón. Nació en el Palacio de La Granja el 20 de Junio de 1913.

Entrevista  a don Juan de Borbón en 1982


Y un  documental sobre su figura


jueves, 12 de julio de 2012

Tiziano y Diana

Diana y Calixto - Tiziano

La inauguración de la exposición Titian - Metamorphosis en la National Gallery me ha recordado la historia de una pareja de cuadros que siempre me ha fascinado. Recuerdo perfectamente un verano demasiado caluroso en que apretujado en un metro londinense leí que el duque de Sutherland quería vender dos Tizianos que habían sido tasados en casi 150 millones de libras cada uno. La riqueza de los duques escoceses suena tan a tópico que me parecía increíble que todavía en el año 2012 pudiese tener alguien dos cuadros tan extraordinarios como esos. Para tener un elemento comparativo, la condesa de Chinchón fue comprada por el estado español en €24 millones.

Diana y Acteón - Tiziano

Tiziano era el pintor favorito de Carlos V y de su hijo Felipe II, les había retratado a ambos en múltiples ocasiones, y suyo es el retrato de Carlos V cabalgando en Mülhberg que representa el punto álgido de un emperador y de la dominación española en el mundo. Fue Felipe II quien en 1562 le encargó una serie de siete cuadros sobre la metamorfosis de Ovidio a Tiziano. Nuestros dos protagonistas, parte de esa serie, son Diana y Calisto, que representa el momento en que la diosa Diana descubre que su criada Calisto ha quedado embarazada de Jupiter, y por su lado Diana y Acteón representa el momento en que la diosa Diana se encuentra con Acteón.

Carlos V en Mühlberg - Tiziano

Formaron parte de la colección real española (actual Museo del Prado) hasta 1715 en que su tataranieto Felipe V decide regalárselos en agradecimiento al embajador francés en España por los servicios prestados a su persona. Es entonces cuando salen de las colecciones reales y entran en el mercado del arte, no duran mucho en manos del embajador quien los vende a Felipe de Orleans, sobrino de Luis XIV y regente de Francia desde 1715-1723 en la minoría de edad de Luis XV, por lo que acaban formando parte de la colección del duque de Orleans.


Felipe. II duque de Orleans y regente de Francia por Jean-Baptiste Santerre 

Philippe Égalité, bisnieto del regente francés, no puede mantener su nivel de vida a pesar de casarse con una de las mujeres más ricas de Francia, su colección de joyas la vendió a Catalina la Grande en 1788 y en 1792, ya en plena Revolución Francesa, empieza a poner en venta su colección de arte que era evidentemente una de las mejores de Europa, él no llega a ver el destino de estos dos cuadros ya que en octubre de 1793 es guillotinado a pesar de haber abrazado la republica y haber votado a favor de la muerte de su primo Luis XVI.


La colección Orleans se dispersa, pero los dos cuadros de Tiziano son comprados por Francis Egerton, III duque de Bridgewater (1736 –1803) quien aparece en escena y los compra en 1798 con un sindicato de inversores principalmente familiares que se hacen con uno de los lotes más grandes de la antigua colección Orleans. Bridgewater era un noble ingles que hizo una ingente fortuna en la construcción de canales para la explotación de sus minas. Bridgewater muere sin hijos y deja en su problemático testamento su parte de la colección Orleans a su sobrino George Leveson-Gower, Marqués de Staffford, nombrado I duque de Sutherland meses antes de fallecer en 1833. George Leveson-Gower tuvo cuatro hijos, siendo el mayor la rama de los duques de Sutherland y la pequeña la de los Earl of Ellesmere, quienes por estipulación de Bridgewater heredan la colección de cuadros.


Los cuadros están en Londres en Bridgewater House donde se podían ver en público una tarde a la semana hasta 1939 en que son trasladados por la guerra mundial a Escocia y en 1945 los depositan en la National Gallery de Edimburgo. En 1963 muere sin sucesión George Sutherland-Leveson-Gower, VI duque de Sutherland por lo que los títulos le recaen a su primo sexto juntándose otra vez la historia de Sutherland con los cuadros.
Interior de Bridgewater House - Londres


Finalmente la National Gallery de Londres y la National Gallery de Edimburgo han acudido a comprar los cuadros por 50 y 45 millones de libras cada uno. Inglaterra enseña orgullosa sus piezas en la National Gallery de Londres, donde se pueden visitar hasta tal día 23 de Septiembre y luego se alternaran cinco años en cada sitio.

Pero visto el destino de ambos cuadros es difícil creer que se quedarán para siempre en su nuevo sitio, el destino quiso que fueran telón de fondo de la historia europea: el imperio español, la guerra de sucesión española, la regencia de Luis XV, la revolución francesa, la revolución industrial, las guerras mundiales y finalmente la decadencia de la aristocracia inglesa. 

martes, 3 de abril de 2012

Hispaniarum Rex

el rey Juan Carlos I de joven
El largo camino hacia la restauración de la monarquía en el año 1975 no fue fácil. Partía de un país donde no había muchos monárquicos y menos demócratas. Es el esfuerzo generacional más grande que se ha hecho nunca. Hoy todo esto se pone en duda con una ligereza impresionante. Fue un camino lento pero un camino de éxito.

Todo ha cambiado mucho, una crisis económica sin precedentes recientes, síntomas de un agotamiento del sistema, lo he descrito en algún post anterior, está habiendo un cambio generacional y además ahora mismo hay un cambio de paradigma en la información. Cada vez es más difícil la gestión de la información con miles de usuarios anónimos comentando cada noticia en Internet, blogs, foros, donde no siempre triunfa la información y hay mucha calumnia y difamación.

Juan Carlos de España no tuvo una vida muy fácil, su llegada a educarse en España siendo un niño siempre rodeado de mayores, su vida es un ejemplo impresionante de disciplina. El heredó de Franco a título de rey la soberanía española y consiguió, con el apoyo de todos, la instauración de un régimen democrático, la incorporación de España a Europa y la equiparación del nivel de vida a la media europea. Es decir, el destierro de los grandes fantasmas que había tenido España durante el siglo XIX y XX. Era la España de la reconciliación en la hora del triunfo. Esto evidentemente no lo consiguió él sólo, pero si sucedió en su reinado. Es la gestión de su reinado, caracterizado por el intento de equiparación con las monarquías europeas modernas.


Cripta de los reyes de España en El Escorial
Tumba de Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV
Además de eso está la gestión de la monarquía, de la que Juan Carlos es el jefe de una Casa. Aquí sus decisiones más personales fueron desde un principio la de considerarse un príncipe moderno, deportista, a caballo entre Madrid y Barcelona (con sucursal en Palma y Baqueira). Sus decisiones más trascendentales fueron la renuncia a vivir en un Palacio Real, lo que los cursis de los periodistas llaman “no tener corte”, como dando a entender que no quería tener mayordomo de servicio como tenía su abuelo y su padre. Pero la decisión fue más profunda que eso y fue el dejarse de tratar con la aristocracia. Las razones que hay detrás de esto son varias y sólo el rey sabe a qué se debe. Puede que fueran razones de regeneración, de odio a la decadencia, de ser visto como una familia más de clase media. Los grandes amigos de su majestad han sido empresarios y millonarios. Es lo que le ha divertido sobre todo desde que se coronó y pudo hacer una vida mas independiente.


el rey con los príncipes de Gales, dos maneras opuestas de entender la monarquía
El rey mantuvo la careta una serie de años, fiestas por su santo en el palacio real y no ha podido sino atender compromisos de familias que directamente pagaron su exilio y el de su familia, y sus vidas profesionales en la significación de la monarquía. Pero nada más, ni sus hijos tienen un especial papel ahí, salvo la infanta Elena. Esto tiene una implicación enorme en la perdida de una clase que ha sido leal hasta más no poder con la monarquía durante cientos de años y que, actualmente, no es ya soporte de esa institución.

Pero la gestión de su casa incluye evidentemente el matrimonio de sus hijos, punto que se podría considerar insustancial si no fuera porque los grandes problemas que está sufriendo la monarquía a día de hoy son precisamente por parte de ese flanco. Cuando las infantas Pilar y Margarita se casaron morganáticamente tuvieron que renunciar a sus derechos dinásticos ya que fue antes de la aprobación de la constitución. Los hijos del rey se considera que están amparados por ella y que no deberían de renunciar. Pero no deja de ser cuanto más curioso ya que Juan Carlos es rey porque sus tios se casaron morganaticamente y como tal tuvieron que renunciar a sus derechos.


boda en 1997 de la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin
La monarquía por primera vez desde su reinstauración esta puesta en duda. Pero hay motivos para sostener una institución que está por encima del titular y la persona del rey de España. La primera es, todavía a día de hoy, que los enemigos de la monarquía son los enemigos de España. Básicamente comunistas y separatistas, los mismos que llevan intentando menoscabar cualquier cosa que representa España durante mas de 100 años. Un cambio de constitución o de régimen en España conllevaría casi inexorablemente la independencia de Cataluña y del País Vasco.


Pero además hay para mis dos argumentos importantes, el primero es el convencimiento de que el error histórico de España fueron las luchas fratricidas que conllevaron la perdida de mucho tiempo en aras de ideales completamente trasnochados y que hicieron que España tuviese una generación de retraso respecto de Europa. El ejemplo claro aquí es Inglaterra con una evolución reformista dentro un mismo marco legal. Sin tener que pegar bandazos ni hacer que cada cuarenta años haya una solución mágica que vaya a acabar con los problemas de España.
Juan Carlos, entonces principe de España, en las Olimpiadas de Munich 72
El segundo es que España no se caracteriza por su excesivo refinamiento ni por una presencia exterior importante, no tenemos importancia geostrategica, no tenemos población, ni superficie, y Madrid no es una ciudad relevante dentro de las metrópolis mundiales, esto no fue siempre así y evidentemente hay muchas causas detrás de ello. La más clara es el boinismo y provincialismo que supuso cuarenta años de dictadura. El rey entendió esto y ha representado un papel internacional clave en muchos eventos, ha vuelto a situar a España en el mundo. Se puede negar la configuración del poder, la razón de estado y tantas otras cosas. Pero son realidades tercas.
Alfonso XIII en 1919 leyendo la consagración de España a  la Virgen María
Por todo ello, por mucho más, creo que España ha cometido mas aciertos que equivocaciones en los últimos 36 años y que en la hora tan difícil que nos acomete se debe de exigir ante todo responsabilidad a una clase política absolutamente mediocre, y creo que la sociedad civil debe de volver a apoyar una serie de reformas que seguro que harán que podamos continuar el  camino emprendido en 1975.


Majestad por España,
todo por España
¡Viva España!
¡Viva el Rey!

martes, 20 de marzo de 2012

Guy de Rothschild

Guy de Rothschild (portada de Time, 1963)
Guy de Rothschild no vivió una vida normal, nació dentro de una familia peculiar, definida tanto por su carácter de multimillonarios como por su origen judío. Richesse Oblige, nunca se avergonzó de ninguna de ellas. Atravesó el siglo XX (1909-2007) desde una posición muy peculiar. Guy tuvo una infancia “normal”, nació en la casa que en su día fue de Talleyrand en la plaza de la Concordia disfrutó de una infancia con todos los placeres de la vida, los felices años 20, Deauville, Ferrières la gran casa de campo que construyó su bisabuelo, Biarritz entre planes de golf, cacerías y jugar al polo.

Todo lo cambia la entrada de la segunda guerra mundial, el ridículo militar de Francia con su línea Maginot, Dunkerke. Ahí está Guy como cualquier ciudadano normal en filas. La guerra civil francesa entre los partidarios de De Gaulle y de Vichy, el paradero de familiares de su mujer, la solución final. La expoliación de todo su patrimonio, sus cuadros. Su exilio en Londres y Nueva York hasta que por fin es capaz de volver en 1944 a Francia. Cuando por fin vuelve a rue Laffite, la sede del banco, sólo tenía 12 empleados, no había depósitos y además el gobierno de Vichy había ido vendiendo las participaciones industriales.
Guy y Marie Hélène de Rothschild
Así empieza la nueva época de la posguerra, empezando con llamar a todos los primos lejanos para que vuelvan a depositar su dinero en el banco. Es toda una aventura de la Europa occidental en el periodo 1945-1981, los Rothschilds controlaban además del banco la Compagnie du Nord y miles de empresas en que eran accionistas minoritarios. Son 30 años de negocios, quiebras, ampliaciones de capital, transformaciones de sectores estratégicos. Es la Europa de la posguerra desde el sillón privilegiado de uno de los dueños de Europa.

Guy fue quien descubrió a George Pompidou, hombre de De Gaulle en la sombra y a quien Guy supo identificar, haciéndole consejero delegado del banco. Guy admiraba a Pompidou, le consideraba la persona mas inteligente y divertido que había conocido. Más tarde Pompidou se se convertiría en primer ministro y en presidente de la V república, tras dejar De Gaulle el cargo.

Con Exbury con quien ganó el Arco del Triunfo

Toda la historia del banco acaba en 1981 con la nacionalización que llevó a cabo Miterrand. Se les despojo de todo y tuvieron que volver a empezar de cero con el banco desde Nueva York. Los 36 años de trabajo llevados a cabo por Guy desaparecen de un plumazo en el hecho que marca completamente su vida profesional. Guy tenía entonces 73 años y era la segunda vez que le hacían empezar de cero, perdia la rue Laffitte que era el sitio en el que mas horas había pasado y a lo que mas tiempo le habían dedicado. El nunca pensó que el populismo de Mitterand pudiese llegar a eso pero finalmente así fue, escribió un articulo titulado Adieu Rothschild que fue publicado en la portada de Le Monde y republicado en los principales periódicos mundialesque acababa con las siguientes líneas:

The French Rothschilds made the mistake of believing that they could develop and grow with their name time and in their own country; they were wrong.
The Socialist radicals have excluded them from the economic community. Of the house of Rothschild there will remain a few odd pieces, perhaps nothing.
A jew under Petain, a pariah under Miterrand – for me its enough. To rebuild on ruins twice in a lifetime is too much.
Forced into retirement. I have decided to strike.

Aparte de mantener un compromiso profesional claro y trabajar toda la vida, supo compaginar todo ello con una vida personal increíble, convertido desde muy joven en un autentico dandy fue su segunda mujer Marie Hélène (de Zuylen de soltera) con quien decidió dar ese salto adelante, fue su autentica transformación en un Rothschild, inmensamente rico y sin ningún pudor para demostrarlo. Se conocieron en las carreras de caballos, y es con ella con la que Guy entra de lleno a formar parte de ese último Paris, del que era miembro por derecho propio, que incluía a gente tan variada como Alexis de Rede, el marqués de las Cuevas, los Noailles, Beistegui, Arturo Lopez Wilshaw, Ribes.

Guy y Marie Hélène en el Hôtel Lambert
Es el Guy loco de los caballos que consigue ganar una vez el Arco del Triunfo con Exbury, seguramente su mejor caballo, el que decide mudarse al Hôtel Lambert en plena Île Saint-Louis. El que vuelve a restaurar Ferrières en la manera original,  con ese aire de grandeur tan Napoleon III, allí organiza las fiestas mas divertidas de la época como la surrealista y la que se celebró en honor del 100 aniversario del nacimiento de Proust.

Guy era consciente que con su generación esa europa desaparecería y se banalizaría, afortunadamente dejo testimonio en un libro de memorias impecable, Contre bonne fortune, un libro en el que el autor cuenta con absoluto lujo de detalles su modo de ver la vida, su mezcla por el trabajo, la política, el placer, sin arrepentirse de absolutamente nada, sin ningún complejo. Un libro curioso, de manual, de una persona culta, inteligente, divertida, refinada, a la que no le importa dejar un recuerdo de lo que fueron sus días. No hay líneas suficientes en un blog, solo cabe leerlo y comprender lo que nos queda por aprender. No somos nadie.
Claude Lebon y Charlotte Aillaud
El baron Alexis de Rede con una mascara diseñada por Dali
Charles de Croisset, Marisa Berenson, Paul-Louis Weiller
Salvador Dalí y Gabriela de Savoya

martes, 14 de febrero de 2012

La familia del Almirante

El conde de Barcelona en la recepción a la reina de Inglaterra en el palacio real de Madrid (1986)
He aquí una foto de familia. El conde de Barcelona e Isabel II eran primos segundos –tío y sobrina segunda para ser exactos-. Don Juan era bisnieto de la Reina Victoria al igual que Jorge VI, padre de la soberana inglesa. Los padres de ambos nacieron en las dos residencies favoritas de la primera emperatriz de la India; la madre de Barcelona en Balmoral, el padre de Lilibeth en Sandringham


Alumnos ambos del Royal Naval Collegedon Juan de Borbón y Jorge VI compartían además de antepasados y formación un profundo patriotismo  y un inquebrantable sentido del deber. Virtudes estas que el ingles demostró en 1937 cuando dejo su cómoda vida de Duque de York para ocupar el trono que su hermano había dejado vacante y don Juan en 1977 haciendo el mismo recorrido pero al revés; dejando vacante el trono de España para que lo ocupara su hijo, anfitrión de esta foto, tomada en el palacio real de Madrid en 1986.

De porte siempre regio, enhiesto y con el collar del Toisón que fue de Carlos I colgado al cuello, el Conde de Barcelona en esta imagen desprende ante todo una cosa: satisfacción. Con su sacrificio, don Juan logro restaurar de manera legitima su dinastía y hacer de España una monarquía parlamentaria similar a la de los mas avanzados países del mundo. El Almirante se sabia con el deber cumplido.

Ramón Radziwill

viernes, 20 de enero de 2012

Bertie

Eduardo VII con un venado
Bertie Saxe-Coburg and Gotha, Eduardo VII, el príncipe de Gales que más tuvo que esperar para poder reinar hasta Carlos de Inglaterra. El tío de Europa, el zar de Rusia, el káiser de Alemania, el rey de España, todos eran sobrinos suyos. Falleció en 1910 y no tuvo que ver como el mundo que conoció se desvanecía para siempre.

Aquí está con un bonito venado, imponente, majestuoso, con ese aura tan especial que desprende la corte de Saint James.


(Post dedicado a mi amigo Gatopardo, guardian de las esencias, compañero de pluma y batallas, siempre el primero en entrar en combate)

lunes, 16 de enero de 2012

Manuel Fraga Iribarne

Manuel Fraga frente a la estatua de Winston Churchill
No es Jimmy Alba (1939-45), ni Villaverde (1958-1972), tampoco Tamarón (1999-2004), quienes seguramente estarían más en consonancia con su forma liberal de pensar. Pero esta foto de Fraga frente a WSC tiene mucho simbolismo, fue embajador ante el Reino unido entre 1973 y 1975. La derecha española, la caverna, frente a la derecha europea. Tan alejada y a la vez tan cerca. Hoy lo vemos como historias del pasado, pero la de vueltas que se le tuvo que dar a todo para llegar a donde estamos, la cantidad de reuniones, citas, vidas sacrificadas en torno a conceptos que hoy se dan por discutidos y superados. 

Es difícil calibrar si Fraga lucho por la democracia o por su chaqueta, por seguir el ritmo de la historia. Alguien de principios o de oportunidades. Imagino que una mezcla de todo, poco democrático en su juventud y que con el paso del tiempo se hizo pragmático y acertó al intuir hacia donde iba a evolucionar el estado.

Fraga fue la derecha en España durante muchos años, por lo menos desde la muerte de Franco hasta que cede a Aznar el testigo. Una derecha en la línea de Antonio Maura o José Calvo Sotelo. Hombres de provincia, estadistas dotados con inteligencia y fuerza para hacer cosas. Les une con estos otros nombres el hecho de que nunca llegaran a consolidar su carrera y su legado, fueron en cierta medida la esperanza de España.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La muerte del duque de Enghien


La entrega a Sarkozy la semana pasada del Toisón de Oro me ha recordado a la muerte del duque de Enghien. El toisón es la máxima distinción que pueden entregar los monarcas españoles a titulo particular, es una dignidad de su casa, personal de los reyes no del Estado Español. Me ha recordado por la entrega del toisón que hizo Carlos IV a Napoleón y por la falta de dignidad que conllevo aquella concesión
Louis Antoine de Bourbon-Condé, duque de Enghien
La muerte del duque de Enghien es el punto de inflexión en la carrera de Napoleón, la invasión de España y Rusia le condena como estratega, pero la muerte del joven príncipe le convirtió en un tirano. La muerte es además el último acto del consulado, dos meses después Napoleón sería coronado emperador, con este acto dramático se da punto y final y empieza el Imperio. A partir de ahí para Napoleón no habrá limites, ya no era ese joven general que había llegado para poner orden frente a la Revolución, ahora era el dueño y señor de Francia, quería romper con el antiguo régimen y con la Revolución y así empezar su nueva estirpe.

El joven príncipe Enghien era hijo del duque de Borbón y nieto del príncipe de Condé, rama segundona de los Borbones descendientes de ese primer Condé que vence a las tropas españolas en Rocroi en 1643, batalla en que los historiadores dan por terminada la hegemonía española en Europa. El joven príncipe, era un héroe romántico, guapo, atractivo, mas propio de una época renacentista que del siglo XIX, el príncipe de los borbones con más solera, había combatido en los ejercitos realistas frente a la Revolución pero se había negado a tener parte en conspiraciones que implicaran el asesinato.

Chateau de Chantilly residencia del Principe de Condé

Enghien es arrestado en Ettenheim en marzo de 1804, en la región de Baden, donde vivía haciendo la corte a una dama y es trasladado a Vincennes donde tras un juicio sin garantías es condenado a muerte y fusilado acusado de colaborar en conspiraciones para el asesinato de Napoleón. Con ese asesinato se extingue la línea de los Condé. Como reacción a esto Luis XVIII devuelve el Toisón a Carlos IV de España con la siguiente nota:

“Señor y querido primo, no puede haber nada en común entre mi persona y el gran criminal a quien la audacia y la fortuna han puesto en un trono que ha sido manchado de forma bárbara con la sangre pura de un Borbón, el duque de Enghien. La religión puede obligarme a perdonar a un asesino; pero el tirano de mi pueblo debe ser siempre enemigo mío. La providencia por motivos inexplicables puede condenarme a terminar mis días en el exilio, pero ni mis contemporáneos ni la posteridad podrán decir nunca que, en tiempos de adversidad, me he mostrado indigno de ocupar, hasta el último suspiro, el trono de mis antepasados”

La responsabilidad de la muerte siempre recayó en Napoleón, quien la acepto hasta su muerte en Santa Elena, aunque sombras recayeron sobre Fouché, Cambacérès y Talleyrand. Chateaubriand en sus memorias dice que leyó una carta del puño de Talleyrand en la que dos días antes anunciaba la detención de Enghien, Talleyrand lo niega en su primera versión de sus memorias donde pasa por encima de este episodio, luego en las segunda versión expresa que se debatió y que hizo lo que debía de hacer como Ministro de Exteriores pero que no tuvo nada que ver en la ejecución. Sus enemigos se lo achacaron a la pareja Talleyrand - Fouché.

Charles Maurice de Talleyrand - Perigord
No hay evidencias fáciles, cada historiador tiene una visión diferente. Los que apuntan la colaboración dicen que con este crimen consiguieron que Napoleón manchara sus manos de sangre como estaban manchadas las de todos los que llevaban desde 1789 en la orgia de de la revolución. Por su parte Fouché en sus memorias le atribuye la siguiente frase a Talleyrand "Ha sido peor que un crimen, ha sido un error".

Una anécdota que le encantaba contar a Balzac, un crio por esa época, es que en la noche de la tragedia Talleyrand jugando a las cartas preguntó en mitad de la partida si el duque de Borbón tenía otra hijo varón, a lo que los asistentes respondieron que no, que como él sabia era el único heredero, a lo que Talleyrand respondió que entonces la dinastía Conde había desaparecido. Tres días mas tarde organizó una fiesta en Paris en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Bonaparte, Washington y Chateaubriand

Tumba de Chateaubriand en Saint Malo
“mi cuna tiene algo de mi tumba, mi tumba algo de mi cuna”

Chateaubriand fue escribiendo sus Memorias de Ultratumba a salto de mata, “en mis momentos de ventura, he tenido que hablar de mis tiempos de miseria; en mis días de tribulación, describir mis días de dicha”, es lo que le da ese toque tan nostálgico, el describir cuando es embajador de Francia en Londres sus días de exiliado monárquico en la revolución, en la misma ciudad que ahora recorre en carroza antes pedía limosna para comer. Cuando escribe sus días de traductor muerto de hambre es justo antes de dar una cena al duque de York en la embajada veinte años después, un caminar en círculos frente al destino.

Chateubriand fue uno de los pocos personajes que conoció personalmente tanto a Napoleón Bonaparte como a George Washington. Al primero lo conoció, trato, repudió y admiró durante muchos años (su segundo volumen de las memorias está prácticamente dedicado a él) y al segundo lo conoció en Filadelfia en 1791 cuando recorría Norteamérica exiliado. Se presentó en su casa, la describe sencilla, sin pretensiones ni guardas en la puerta, una criada le abrió y le hizo pasar a una estancia donde apareció el Presidente, Chateaubriand le entregó la carta de recomendación firmada por el Coronel Armand (el marques de Roüerie) y le invitó a comer al día siguiente. Se habló de la revolución en la comida, Chateaubriand que sabía que esa orgia de sangre no era tan idílica no indica si dio su opinión. Es un vacío en sus memorias, despotrica contra los que veían en la revolución un nuevo paradigma, pero no escribe que es lo que le contó  a GW. En ese momento él no era sino un exiliado de segunda y para cuando fue alguien Washington había muerto y no le recordaría, se lamenta en pura vanidad el autor.

Una vez narrado su encuentro se decide en el siguiente capitulo, capitulo VII, de las Memorias a hacer un análisis comparativo de las dos figuras, está escrito en 1822, y modificado en 1830 y 1840. Es algo sobre lo que ha reflexionado mucho, es la historia de occidente en uno de sus puntos críticos, cuando todo pudo volver a empezar. Merece la pena reproducir sus lineas aunque sea  de forma abreviado, creo que la lucidez del personaje queda sobradamente demostrada. Touché.

“Washington no pertenece como Bonaparte, a esa raza que excede la estatura humana. Su persona no tiene nada de asombroso: tampoco ha conocido un vasto teatro de acción: no ha tenido que enfrentarse con los capitanes mas hábiles y los monarcas mas poderosos de su tiempo: no ha corrido de Menfis a Viena, de Cádiz a Moscú: se defiende con un puñado de ciudadanos en una tierra sin fama, en el estrecho circulo de los hogares domésticos…

Las acciones de Washington están rodeadas de un cierto silencio; actúa con lentitud; diríase que se siente abrumado por la libertad futura, y que teme comprometerla. No es su destino lo que dirige este héroe de una especie nueva: es el de su país; no se permite jugar con lo que no le pertenece; pero ¿qué luz va a brotar de esta profunda humildad? Id a ver los bosques en que brilló la espada de Washington: ¿qué encontrareis en ellos?, ¿tumbas? ¡no; un mundo! Washington ha dejado los Estados Unidos como trofeo en campo de batalla.

Bonaparte no posee ninguno de los rasgos de este serio americano: combate con gran alharaca en una tierra antigua; solo persigue crearse su propia fama; solo asume su propia suerte. Parece saber que su misión será breve, que el torrente que desciende desde tanta altura pasará rápido; se apresura a gozar y a abusar de su gloria, como si de una juventud fugaz se tratara. Al igual que los dioses de Homero quiere llegar en dos zancadas al confín del mundo. Hace acto de presencia en todas las costas, inscribe precipitadamente su nombre en los anales de todos los pueblos; ciñe coronas a su familia y a sus soldados, despacha rápido sus monumentos, sus leyes, sus victorias. Inclinado sobre el mundo, derriba con una mano a los reyes y con la otra abate al gigante revolucionario, pero al aplastar la anarquía, ahoga la libertad y termina por perder la suya en su ultimo campo de batalla.


… La republica de Washington subsiste, el Imperio de Bonaparte ha sido abolido. Washington y Bonaparte salieron del seno de la democracia: nacidos ambos de la libertad, el primero le fue fiel, el segundo la traicionó.

Washington ha sido el representante de las ideas, de las luces, de las opiniones de su época, ha secundado en vez de contrariar el impulso de los espiritus, ha querido lo que debía querer, la cosa misma para lo que era llamado: de ahí la coherencia y lo perpetuo de su obra.

Bonaparte podía enriquecer igualmente el dominio común… ¡cual sería el rango que ocuparía,…, si hubiera nombrado a la libertad legataria universal de su gloria!

Pero este gigante no vinculaba en absoluto su destino al de sus contemporáneos; su genio pertenecía a la edad moderna, su ambición era propia de los tiempos antiguos.“

domingo, 6 de noviembre de 2011

El collar de los Balbases


Ambrosio Spinola retratado por Velazquez en la Rendición de Breda
En el 350 aniversario de la muerte de Carlos II me gustaría escribir sobre la lealtad  y hablar de la increíble historia de los Spinola, una saga milenaria que sirvió a la corona española durante muchos siglos. Ambrosio Spinola decidió, jugándose su fortuna, servir a Felipe III. Fue un gesto propio del final del feudalismo, de una Italia que se le quedaba pequeña. Se necesitaban economías de escala hasta en lo militar. Fue uno de los últimos grandes militares con los que contó la monarquía católica. La victoria de Breda, retratada por Velazquez en el cuadro de las Lanzas, le muestra con una perla recibiendo las llaves de la ciudad. Ambrosio, nombrado marques de los Balbases y duque de Sesto por Felipe III en 1612 decide que cada nueva generación añadiese una perla al collar. En el siglo XVIII cuando muere Joaquin Spinola y de la Cueva, el collar como sus titulos los hereda Manuel Miguel Osorio y Spínola, entroncando así con la casa de Alcañices.
Ines Silva-Bazan, madre de Pepe Alcañices, con el collar de los Balbases  por Madrazo

La historia del collar llega hasta Pepe Alcañices (1825-1909), alcalde de Madrid y principal responsable de la I restauración borbónica. Cuando la reina Maria Cristina, segunda esposa de Alfonso XII, ve en el cuello de su mujer el famoso collar le pide a su marido el rey que le regale uno igual. Alfonso XII se lo promete cuando diese a luz un varón y le encarga a su amigo Alcañices que se ocupe de copiarlo. La leyenda cuenta que cuando Alfonso XIII nace (que nació póstumo) Pepe va a entregárselo a la reina, pero no le da una copia sino el original.

La reina una vez muerto su marido hace llamar a Pepe a quien le pide cuentas por unas transferencias que había a su nombre de parte del rey, y que no eran sino pequeñas compensaciones para restaurar el daño causado a su patrimonio por el ingente esfuerzo de la restauración. Pepe sabía que era venganza, ya que la reina le culpaba en parte de proveer de mujeres a su marido lo que deterioró su frágil salud, así que le ofrece de sus bienes los que quiera para compensar, la reina elige el ducado de Sesto con todas sus propiedades. Infringiéndole la mayor humillación y privándole de sus propiedades italianas que venían de ese primer Spinola que decidió defender Flandes para la corona. Pepe Alcañices, una de las mayores fortunas de su época, muere medio arruinado por haber servido a su rey. Puede que el collar original fuese compensación también por estos tejemanejes de la reina. Pepe Alcañices se retiró a un medio exilio cortesano sin decir nunca a nadie nada de ello.
Palacio de Alcañices en la Plaza de Cibeles (derruido debido a la ruina de Pepe Alcañices)

Hasta aquí hay gran parte de leyenda, queda claro que el collar desaparece del patrimonio de los Alcañices / Balbases, y se convierte en una leyenda por aclarar. Alguien podría pensar que los Osorio desde entonces arruinados por su monarquía decidirían darle la espalda a los hijos de esos Borbones. Pero no es así, un bisnieto nacido 9 años después de la muerte de Pepe Alcañices llamado Beltrán Osorio (en honor de Beltrán de la Cueva) fue jefe de la Casa Real durante todo el largo exilio de don Juan (quien le entregó por sus servicios el Toisón de Oro), siendo una de las piezas claves del exilio de Estoril y contribuyendo de forma significativa a la II restauración borbonica. Sirvió tanto al nieto de Maria Cristina en el exilio que el ABC cuando falleció en Febrero de 1994 le otorgó una portada con el siguiente epígrafe sacado de las coplas de Jorge Manrique.

Después de puesta la vida
tantas vezes por su ley
  al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
  verdadero;
después de tanta hazaña
a que non puede bastar
  cuenta cierta,
en la su villa d'Ocaña
vino la Muerte a llamar
  a su puerta,
  diziendo: "Buen caballero...
Portada del ABC anunciando la muerte de Beltran Osorio
Esta es una historia bonita de una familia que, ante todo y durante muchas generaciones, ha servido principalmente a España en la figura de la monarquía. El collar es una anécdota que dice mucho de la diferencia en la forma de entender la monarquía española comparada con la británica o la francesa (Philippe Egalité como paradigma de la traición), donde desde mediados del XVII ya hay aristócratas liberales que abogan por un control del poder del parlamento sobre la corona.

Lo extraordinario del caso español es que han sido un grupo de familias constantes a lo largo de muchos siglos quienes han contribuido de manera muy destacada tanto a mantener, como a restaurar a esa monarquía. Este tema merecería un análisis muchísimo mayor, y en gran parte sociológico sobre como es posible el conseguir esa lealtad de una clase hacía una dinastía. Es impensable en Inglaterra una historia similar, y aunque es verdad que no ha habido nunca un exilio que pagar, el comportamiento de una raza de españoles es la definición de una lealtad no solamente no correspondida sino en muchos casos completamente ignorada.