Continuando el post que anunciaba el final
de la escapada de Rodríguez Zapatero (ver post), en el que intentaba dar una
visión independiente sobre el adiós
de un Presidente de Gobierno que está a punto de abandonar el poder, quiero hoy, en la
reflexión de las elecciones intentar ver más allá de unos simples resultados
ya adelantados. Me gustaría analizar
aunque fuese en unas pocas pinceladas la responsabilidad
de quien nos va a gobernar e intentar situarlo frente a la historia, analizando
el síndrome Godoy y la falta de
hombres de estado en los momentos claves de nuestra historia.
Manuel Godoy retratado por Francisco de Goya |
El síndrome Godoy
Gil de Biedma “De todas las historias de la Historia la
más triste sin duda es la de España porque termina mal” o Quevedo “Miré
los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados” parten
de esa visión evidentemente pesimista de nuestro destino como nación. Viendo en
perspectiva a la gente que nos ha gobernado frente a otras grandes potencias
uno no puede sino lamentarse de que en los momentos clave nunca tuvimos al
líder adecuado. Es lo que siempre he llamado el síndrome Godoy, en el
momento más decisivo de la historia de España, cuando en Europa hay una
revolución y aparece de la nada un hombre como Napoleon dispuesto a arrasar el mundo antiguo nos tocó sufrir
seguramente al político más inútil, ambicioso y corrompido de nuestra historia mientras
que en Inglaterra tuvieron a un Wellington
capaz de vencer y convencer. Esto no es un hecho aislado, podríamos comparar a todos
los espadones del XIX con los políticos ingleses o a Azaña frente a Churchill y
tantísimos otros ejemplos.
El infante Baltasar Carlos por Diego Velázquez |
Hay cosas de mala fortuna o de providencia, como los casos del Infante Miguel (en el que se habrían juntado
en el siglo XV todos los reinos peninsulares bajo dinastía portuguesa) o del Infante Baltasar Carlos (con el que se
apaga la esperanza de la dinastía austriaca) dos autenticas esperanzas de
España cuya muerte temprana tuvo una dimensión mayor de la esperada. Pero hay
un problema intrínseco español a la hora de crear líderes adecuados, Zapatero
en ese aspecto es continuación de una saga histórica de dirigentes no
capacitados para el cargo. Hay que buscar la causa del problema en sociología, teoría
de elites, academias, universidades y mil cosas más, no creo que haya una razón
sola pero cuando un hecho se resume a lo
largo de los siglos por algo será.
¿Será Rajoy el presidente
que necesita España?
España se encuentra en un momento crítico y necesita de un líder capaz de
arreglar y corregir muchos de los errores cometidos. Está en juego la
consolidación de un régimen y el papel que va a jugar España en la unificación
europea. El punto de partida no es bueno, a la hora de analizar a los dos principales candidatos que se han
presentado es desolador ver que ninguno de ellos habla idiomas, ninguno ha
vivido fuera, solamente han trabajado en política tanto ellos como todos sus
equipos y llevan estando en la política activa casi 30 años. Personajes casi decimonónicos
que son parte del sistema y es preocupante porque es precisamente el sistema lo
que se debería de arreglar.
Por su parte los males que arrastra España son todos una consecuencia del desgaste mismo de la democracia
del 78, son males que en cierto sentido estas personas han ayudado a crear
y que no sé hasta qué punto están capacitados para arreglar. Para mí y sin que
el sentido del orden lo sea de importancia serian la deslegitimación y falta de
preparación de la clase política, la creación de una casta cerrada a la
competencia y al merito, la pérdida del nivel de la educación, una economía
demasiada relacionada con el trafico de influencias, el excesivo peso del
sector público, el flojísimo nivel intelectual de los periodistas, el desgaste causado
por los separatismos, la corrupción a nivel autonómico y local, la destrucción
de buena parte del patrimonio histórico español, el papel de España en Hispanoamérica,
y un largo etcétera.
Los pactos de la Moncloa |
En conclusión todo está muy relacionado con la pérdida del sentido del talento y del esfuerzo, todo es mass media, todo es rápido, no hay tiempo para la
reflexión, el análisis. Es necesario que sobresalga el esfuerzo de nuestras
mejores cabezas. La vida política dominada por el amiguismo y el clientelismo
ha ido invadiendo espacios, impulsando
la mediocridad más allá de lo permisible. Y eso es lo que no deberíamos
haber dejado que ocurriese.
La labor de este nuevo parlamento que se ha convocado es que intenten
responder a las necesidades de un país que está más que harto de perder la ilusión por los nuevos
regímenes, que lo que necesita es trabajo, superación y una estabilidad que
desde hace 200 años no ha sido capaz de mantener. La responsabilidad de Rajoy es que 2011 no pase a la historia como otro 1867 o 1920, puntos históricos en que el desgaste de la clase política
acabó desencadenando cambios de regímenes y la caída de la monarquía. Por el
bien de España y los españoles esperemos que el hombre al que el 48% de la
población ha apoyado esté a la altura de la historia.
La diferencia entre el advenimineto de Zapatero y la muerte del Infante D. Miguel o del principe Baltasar Carlos esta en que, mientras los primeros murieron de manera natural (suponemos), a Zapatero lo sento en el poder una mano negra aun por determinar. Alguien que tenia muy claro que en los mandatos 2004 a 2012 Espana podia consolidarse como entidad independiente y de una vez por todas cortar el cordon umbilical que le unia a otros poderes europeos. En definitiva, dejar de ser un buen cliente para ser un competidor. Las tartas a repartir son simpre menores que las bocas a alimentar, lo que sumado lucros cesantes, venganzas y deudas no cobradas arroja un coctel explosivo que se llevo por delante 192 vidas y una Espana esta vez si, distinta. Pero esto no es nuevo; pensemos en la rabia y el odio contenido en los textos antiespanoles de Montesquieu, del Abbe Raynal o el desprecio permanente hacia Espana de Giscard o Chirac. Este ultimo seguro sabe mas de lo que dice
ResponderEliminarPor otra parte este post hay que leerlo con esta BSO: http://www.youtube.com/watch?v=auRUxPPqDcQ
ResponderEliminarSin querer crear polémica pero no puedo dejar de decir que me siento aliviado ante la marcha del que, sin duda, ha sido el peor gobernante de nuestra historia, superando con creces a Fernando VII, Godoy o Juan Negrín. Los sietes peores años de nuestra historia que deberían desaparecer de todos los libros de historia como el Nazismo lo ha hecho de los libros de texto alemanes. Aunque por otra parte es mejor recordad para que algo así no se vuelva a repetir, aunque conociéndonos a los españoles no sé yo...
ResponderEliminarEse pesimismo que nace precisamente a partir de la segunda parte del reinado de Felipe IV, es cierto, pero también lo es que no es verdad que no hemos tenido grandes políticos desde entonces. El mismo Conde-Duque fue uno de los hombres más capaces de su tiempo, al que siguieron los José Grimaldo, Marqués de la Ensenada, José de Carvajal, Conde de Floridablanca, el mismo Carlos III, incluso alguno se salvaría el convulso siglo XIX, para llegar a nuestros tiempos con hombres de la talla de don Juan Carlos o Adolfo Suarez...
...es este país nuestro muy propenso a criticar lo propio, algo que empezó a despuntar en el reinado de Carlos II, sin darse cuenta que es mucho más lo que el mundo le debe a España, que lo que España le debe al mundo...sin duda, nuestro país es una de las pocas naciones que puede decir que de no haber existido el mundo habría sido distinto.
Del nuevo gobierno, decir que tengo esperanzas, independientemente del nuevo presidente, pues el equipo de gobierno sin duda, al menos desde el punto de vista económico que es de lo que yo más entiendo (soy economista) es, sin duda, mucho más capaz que el saliente...pero será duro y costará años...con lo cual digo que no será cosa de esta legislatura aunque a finales de la misma ya podremos empezar a ver algún "brote verde" que dijo aquel.
Un saludo.